'Lo que EE.UU. hace es de la Edad Media'
El Comercio, Perú, GDA
Douglass Cassel, abogado, ha luchado contra abusos en Palestina y El Salvador. Ahora debe hacer lo mismo en su país, Estados Unidos. Se muestra muy crítico.
Douglass Cassel
Su carrera. Abogado y catedrático, dirigió el Centro de DD.HH. de la Facultad de Derecho de la Universidad
Northwestern, en Chicago .
Consultoría.Ha sido consultor de la ONU y la OEA, del Departamento de Estado de EE.UU. y de la Fundación Ford. Dirigió el Centro para el Debido Proceso Legal.
¿Cómo es la lucha por los DD.HH. en EE.UU., que siempre se preció de ser el país de las libertades?
Durante los noventa pasé mucho tiempo en varios países de América Latina luchando contra la tortura, los juicios militares, detenciones arbitrarias, etc. Nunca se me ocurrió que yo tendría que llevar esa misma lucha dentro de EE.UU. hasta después del 11 de septiembre del 2001, cuando el Gobierno comenzó con un programa de detenciones arbitrarias sin acusación formal, sin acceso a abogados, sin acceso a tribunales, según informes de inteligencia poco confiables. Luego vino lo de las torturas, las prisiones clandestinas y los presos sin nombre y las celdas sin número. Eso pasa en Estados Unidos. Al principio éramos un pequeño grupo de activistas y abogados de derechos humanos que nos opusimos a esas prácticas. Año tras año, ganamos apoyo de colegios de abogados y de los grandes estudios de abogados .
Usted escribió que Alberto Gonzales, fiscal general de EE.UU., promovió un concepto de tortura en el cual se permitía todo mientras no se mutilara un miembro o no se destrozara un órgano. ¿Qué otras barbaridades ha visto?
Lo peor son las prisiones clandestinas con presos desconocidos. El presidente George W. Bush reconoció públicamente que teníamos esas prisiones, en las cuales quedaban 14 prisioneros, y que serían juzgados en tribunales militares. El hecho de que existan es un rechazo total de la historia. Eso es la Edad Media.
¿Guantánamo es la peor muestra?
Esa prisión se abrió en enero del 2002, a los pocos meses de los atentados, y casi de inmediato el Centro para los Derechos Constitucionales en Nueva York inició demandas ante los tribunales de EE.UU. y la Comisión Interamericana de DD.HH. Demandamos contra la postura del Gobierno de que Guantánamo era como la Luna, donde ningún tribunal de EE.UU. tiene jurisdicción y ningún ciudadano extranjero tiene derecho alguno, ni bajo la Constitución de EE.UU., ni los tratados internacionales ni bajo los tribunales de Cuba. Ahora hay unas 200 demandas y centenares de abogados han visitado Guantánamo. La corte falló que los juicios militares por decreto ejecutivo no estaban de acuerdo con los convenios de Ginebra y no se podía procesar a esos presos con esas reglas.
Hay como una guerra civil ideológica a favor y en contra, dentro del Gobierno.
Así es. Pero es una batalla muy limitada. ¿Qué se discute? El tipo de juicio militar que se debe aplicar. ¡Hombre, no debería haber ningún juicio militar para estos casos! Deben ser juicios civiles.
¿Por eso se hizo abogado?
Estudié Economía en la Universidad de Yale y me gradué en 1969. En esa época tenía varias opciones: ser llamado para ir a Vietnam -una guerra injusta-, ser encarcelado, refugiarme en Canadá o seguir con mis estudios. Opté por seguir mis estudios como abogado. Cuando terminé pasé tres años como abogado militar. Fui defensor de los militares acusados de delitos. A fines de los ochenta fui invitado a Palestina. Cuando vi lo que ocurría, decidí trabajar a nivel internacional.
¿Qué lo impresionó?
Toda clase de represión por parte de la ocupación militar israelí, incluyendo tortura, insultos. Lo que me impresionó más fue el papel de EE.UU. Entendí que Israel tuvo no solo el apoyo diplomático, sino una ayuda de USD 3 000 millones anuales. Como ciudadano de EE.UU. me sentí responsable.
¿La pena de muerte sirve?
La pena de muerte no sirve, sino que amenaza la dignidad humana del condenado y de quienes la ejecutan. Es ineficaz: EE.UU. tiene las tasas de delincuencia común más altas del mundo. No se sabe cuántos inocentes han sido ejecutados. La pena ha sido un fracaso.
http://elcomercio.terra.com.ec/noticiaEC.asp?id_noticia=66706&id_seccion=5

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