Ingresa tu e-mail para suscribirte a Bajo Contraste!


powered by Bloglet
Votar por este sitio

domingo, octubre 01, 2006

'Lo que EE.UU. hace es de la Edad Media'

El Comercio, Perú, GDA

Douglass Cassel, abogado,  ha luchado contra abusos  en Palestina y  El Salvador. Ahora debe hacer lo mismo en su país, Estados Unidos. Se  muestra muy crítico.

Hoja de VIDA
Douglass Cassel 
Su carrera.
  Abogado y catedrático, dirigió  el Centro  de DD.HH. de la Facultad de Derecho de la Universidad 
Northwestern, en Chicago .
 Consultoría.
Ha sido consultor de la ONU y la OEA, del Departamento de Estado  de EE.UU. y de la Fundación Ford. Dirigió el  Centro para el Debido Proceso Legal.



¿Cómo es la lucha por los DD.HH. en EE.UU., que siempre se preció de ser el país de las libertades?

Durante los noventa  pasé mucho tiempo en varios países de América Latina luchando contra la tortura, los juicios militares, detenciones arbitrarias, etc. Nunca se me ocurrió que yo tendría que llevar esa misma lucha dentro de EE.UU. hasta después del 11 de septiembre del 2001, cuando el Gobierno comenzó con un programa de detenciones arbitrarias sin acusación formal, sin acceso a abogados, sin acceso a tribunales, según informes de inteligencia poco confiables. Luego vino lo de las torturas, las prisiones clandestinas y los presos sin nombre y las celdas sin número. Eso pasa en Estados Unidos. Al principio éramos un pequeño grupo de activistas y abogados de derechos humanos que nos opusimos a esas prácticas. Año tras año, ganamos apoyo de colegios de abogados y de los grandes estudios de abogados .

Usted escribió que Alberto Gonzales, fiscal general de EE.UU., promovió un concepto de tortura en el cual  se permitía todo mientras no se mutilara un miembro o no se destrozara un órgano. ¿Qué otras barbaridades ha visto?

Lo peor son las prisiones clandestinas con  presos desconocidos. El presidente George W. Bush reconoció públicamente que teníamos esas prisiones, en las cuales  quedaban 14 prisioneros, y que  serían juzgados en tribunales militares. El hecho de que existan es un rechazo total de la historia. Eso es la Edad Media.

¿Guantánamo es la peor muestra?

Esa prisión se abrió en enero del 2002, a los pocos meses de los atentados, y casi de inmediato el Centro para los Derechos Constitucionales en Nueva York inició demandas ante los tribunales de EE.UU. y la Comisión Interamericana de DD.HH. Demandamos contra la postura del Gobierno de que Guantánamo era como la Luna, donde ningún tribunal de EE.UU. tiene jurisdicción y ningún ciudadano extranjero tiene derecho alguno, ni bajo la Constitución de EE.UU., ni los tratados internacionales ni bajo los tribunales de Cuba. Ahora hay unas 200  demandas y centenares de abogados han visitado Guantánamo. La corte falló que los juicios militares por decreto ejecutivo no estaban de acuerdo con los convenios de Ginebra y no se podía procesar a esos presos con esas reglas.

Hay como una guerra civil ideológica a favor y en contra, dentro del Gobierno.

Así es. Pero es una batalla muy limitada. ¿Qué se discute? El tipo de juicio militar que se debe aplicar. ¡Hombre, no debería haber ningún juicio militar para estos casos! Deben ser juicios civiles.

¿Por eso se hizo abogado?

Estudié Economía en la Universidad de Yale y me gradué en 1969. En esa época tenía varias opciones: ser llamado para ir a Vietnam -una guerra injusta-, ser encarcelado, refugiarme en Canadá o seguir con mis estudios. Opté por seguir mis estudios como abogado. Cuando terminé pasé tres años como abogado militar. Fui defensor de los militares acusados de delitos. A fines de los  ochenta fui invitado a Palestina. Cuando vi lo que ocurría, decidí trabajar a nivel internacional.

¿Qué lo impresionó?

Toda clase de represión por parte de la ocupación militar israelí, incluyendo tortura, insultos.  Lo que me impresionó más fue el papel de EE.UU. Entendí que Israel tuvo no solo el apoyo diplomático, sino una ayuda de USD  3 000  millones  anuales. Como ciudadano de EE.UU. me sentí responsable.

¿La pena de muerte sirve?

La pena de muerte no sirve, sino que amenaza la dignidad humana del condenado y  de quienes la ejecutan. Es ineficaz: EE.UU. tiene las tasas de delincuencia común más altas del mundo. No se sabe cuántos inocentes han sido ejecutados. La pena ha sido un fracaso.

http://elcomercio.terra.com.ec/noticiaEC.asp?id_noticia=66706&id_seccion=5