Richard L. Greeman: Religión y represión en los Estados Unidos
Richard L. Greeman
*Religión y represión en los Estados Unidos*
Richard Greeman es secretario de la Fundación Víctor Serge.
Publicado en Iniciativa Socialista 76, verano 2005
La campaña de histeria religiosa lanzada para "salvar" a Terri
Schiavo, la infortunada joven mantenida contra su voluntad en coma
irreversible durante quince años, no es más que el último episodio
delirante de una guerra emprendida contra la racionalidad por la
derecha cristiana en el poder en los Estados Unidos. Así es, después
de la exigua victoria electoral de George W. Bush en 2004, EEUU
parece cada vez más afectado por una psicosis de tipo "religiosa".
La racionalidad y la ciencia se encuentran sitiadas por la
superstición y el pensamiento mágico. Paralelamente, la mentira
oficial ocupa el lugar de la realidad objetiva en el discurso
político y en los medios.
Psicología política
¿Qué puede enseñarnos la psicología política sobre la etiología, la
dinámica y la posible resolución de esta psicosis social? Si se mira
a la sociedad estadounidense según el modelo aplicado a las familias
de tipo "abusadora", se constata que el gran obstáculo con que se
encuentra el observador es la "negación psicológica" en la que viven
los sujetos, ya sean "víctimas" o "abusadores". Es la famosa
historia del elefante en el salón del que nadie habla. Con
independencia de que la patología tome la forma del incesto, del
alcoholismo, de la cleptomanía, del juego o de la violencia, los
miembros de la familia afectada, en nuestro caso de la sociedad
afectada, se encuentran intimidados por el pariente abusador y se
convierten en sus cómplices en la negación. Acaban por compartir su
delirio, aceptar sus "racionalizaciones" y vivir en su
pseudorealidad opresiva. Para permanecer lúcido y objetivo el
observador, evidentemente, tiene que situarse en el exterior del
delirio, aunque esto no sea suficiente. La psicología política debe
entender también los síntomas como parte de un conjunto, de un
sistema psicótico del que hay que descubrir las contradicciones
internas. Incluso tendríamos que preguntarnos si nuestra propia
desconfianza hacia formas de análisis sistemáticas como el
psicoanálisis y el marxismo no es una muestra de esta complicidad en
la negación.
Evidentemente, el análisis, la razón y el espíritu crítico son
enemigos mortales de todo sistema psicótico y el abusador tiene
forzosamente que deslegitimarlos. Así pues, la ola de sinrazón que
invade la sociedad estadounidense contemporánea afecta a la vida
religiosa, política e incluso científica. El último episodio
delirante -el de una mujer muerta en vida que el régimen integrista
de Washington quería alimentar por un tubo a la vez que suprime los
créditos para alimentación de los niños pobres- ha terminado por
escandalizar a Europa. Pero está lejos de ser el único. En la misma
semana, la prensa estadounidense informó de otros síntomas
igualmente inquietantes de este delirio político-religioso. He aquí
algunos, a los que someto a análisis psicopolítico.
Apocalypse Now
Comencemos por la New York Review of Books del 24 de marzo. Aquí, el
venerable periodista de la TV Bill Moyers examina la portada de los
libros más vendidos en los Estados Unidos, las doce novelas de la
serie apocalíptica Left Behind (Dejadas atrás). El autor, Tim La
Haye, es un militante de derechas que fundó con el televangelista
Jerry Falwell un potente lobby, La mayoría moral. Sus novelas
futuristas cuentan los "últimos días" de la tierra: su Apocalipsis
llegará cuando los judíos vuelvan a tomar todas las Tierras
bíblicas. Entonces, las legiones del Anticristo combatirán contra
Armageddon, Cristo descenderá para el juicio y los Creyentes (sus
lectores) subirán al Cielo desde donde verán a sus adversarios
políticos y religiosos afligidos por pestes y penas. Retomado por
las sectas cristianas fundamentalistas y por los republicanos de
Bush, este escenario alucinante sirve de trama a la política del
régimen. Comúnmente, se habla de un "conflicto entre
civilizaciones", entre la democracia americana y el Islam político,
pero se trata más bien de un conflicto entre integrismos, pues el
cristianismo político de Bush y el judaísmo de Sharon equivalen
claramente al islamismo de los ayatolas.
Respecto a Oriente Medio, la derecha cristiana, tradicionalmente
antisemita, sostiene ahora al Estado judío. No hace mucho, los
caballeros cristianos del Ku Klux Klan linchaban indiferentemente a
negros y a judíos. Hoy forman un bloque con el lobby sionista y el
lobby petrolero del Congreso, mientras que el influyente senador
Lieberman, demócrata y sionista, se asocia abiertamente con las
sectas fundamentalistas cristianas. En su abracadabrante escenario
político-religioso, Israel va a derribar al Anticristo árabe-
musulmán, mientras que Bush y su clique acaparan provechosamente las
reservas de petróleo del Maligno... En lo que concierne al medio
ambiente, los republicanos cristiano-liberales aplican la
misma "lógica", teleológica. Inútil es salvaguardar el patrimonio
natural, llegan los Últimos días. De esta forma, el Gobierno abre
los bosques ancestrales de los parques nacionales a la tala para
enriquecer a sus amigos del lobby forestal, suprimen las
restricciones sobre la polución para enriquecer a los
multimillonarios del automóvil y del carbón y exponen las vastas
tierras vírgenes de Alaska a la codicia de la industria petrolera.
"¿Es plana la tierra?"
Como la ciencia y la racionalidad condenan estas exigencias
económicas y geopolíticas del capitalismo estadounidense, se hace la
guerra a la ciencia y a la racionalidad dejando tomar las bridas a
la locura supersticiosa. Así, en el N.Y. Times del 19 de marzo se
puede leer que los cines Imax (pantallas en tres dimensiones,
algunas instaladas en los museos de ciencias) rechazarán exhibir
películas documentales que hablen de la evolución, del Big Bang o de
la geología de la tierra que puedan contradecir las descripciones
bíblicas de la Creación, por miedo a atraer las protestas de los
cristianos fundamentalistas. Ya en un gran número de estados
federados se impone a los profesores de secundaria presentar la
evolución como "solamente una teoría", y enseñar a la vez
la "Ciencia creacionista" y el "Diseño inteligente": la complejidad
de la naturaleza como "prueba" de una inteligencia divina creadora.
Incluso la distinguida revista National Geographic ha seguido ese
movimiento con un número titulado "¿Se equivoca Darwin?", lo que
provocó una parodia, una inocentada, en el último número de
Scientific American, con artículos como "¿Es plana la tierra?", "El
mito del átomo" e "Ignoremos el CO2".
Por desgracia, la falsa ciencia predicada por el Gobierno no es una
pesada broma, ya que esto le permite rechazar como "no probados" los
informes publicados por instancias científicas y por su propia
Administración de la Protección del Medio Ambiente (EPA) con el fin
de revisar las normas sobre polución a favor de las industrias
concernidas. También justifica la censura al pensamiento médico
prohibiendo al personal de todas las instituciones que financia
(incluidas las del extranjero) hablar de la Interrupción Voluntaria
del Embarazo (IVE) o de contracepción. El fanatismo violento de los
terroristas "cristianos" no es una broma para sus víctimas humanas:
médicos practicantes de la IVE asesinados impunemente, clínicas
atacadas con bombas impunemente, el viejo juez de Florida, piadoso
cristiano, amenazado de muerte por los integristas por haber
permitido a la joven morir tras quince años de coma y unos doce de
pleitos legales. Curiosamente, la policía cierra los ojos ante estas
manifestaciones de terrorismo cristiano. Sin embargo, fue un
terrorista cristiano, no de un árabe, el que puso la bomba en el
Federal Building de Oklahoma City que causó 600 muertos, años antes
del ataque islamista a las Dos Torres que causó tres mil.
Una campaña que fracasó
Pero la campaña para "salvar" a Terri Schiavo ha fracasado.
Esperando ganar una batalla contra la racionalidad al explotar el
drama de Florida, los integristas de cualquier pelaje han creado una
ola de histeria "religiosa", en nombre del derecho a la "vida",
artificial y vegetativa. A la cabeza, el tejano Georges W. Bush ,
que se dice "personalmente salvado por Jesucristo", secundado por su
hermano Jeb Bush, gobernador de Florida y presidente-designado para
2008, involucrado en el asunto Schiavo desde hace años. Estos dos
caballeros cristianos estaban apoyados por los jefes del Congreso,
por todos los televangelistas fundamentalistas de los Estados Unidos
así como por el polaco moribundo Karol Wojtyla, gran ayatola de la
secta autoproclamada "santa, católica y apostólica" por el cual la
Europa cristiana celebra hoy los funerales en una orgía de
religiosidad malsana.
Ahora bien, a pesar de la complicidad de los medios y de los
Demócratas en el Congreso que votaron una ley de excepción
para "salvar" a la mujer muerta en vida, el público estadounidense
no se ha dejado engañar. Según el sondeo de la CBS del 23 de marzo,
82% de los estadounidenses se oponen a estas intervenciones y 74% lo
ven como una maniobra política oportunista. Así pues, la histeria
religiosa desencadenada por el Gobierno ha fracasado gracias a la
racionalidad de los ciudadanos. Sin embargo, el 80 o el 90% de los
estadounidenses se identifican como practicantes o creyentes. ¿Cómo
explicar esta paradoja?
Las sectas integristas
En la sociedad civil estadounidense, las sectas de derecha con sus
millones de fieles constituyen lobbies, ricos y poderosos que
consiguen censurar cada vez más las costumbres e imponer sus
ideologías reaccionarias mediante intervenciones agresivas en la
vida política, sexual e incluso científica. Pero la religiosidad
americana es paradójica.
En materia de sectas, hay que decir que tenemos de todo en los
Estados Unidos: televangelistas multimillonarios, un montón de
iglesias evangélicas fundamentalistas, obispos católicos
reaccionarios, judíos ortodoxos integristas, baptistas del sur,
mormones, testigos de Jehová, caballeros cristianos del Ku Klux
Klan, milicias apocalípticas nazi-cristianas. Estos fieles forman
las tropas de choque del régimen de multimillonarios instalado en
Washington. Estas sectas beben de una cultura de origen sudista que
engloba a muchos blancos pobres para los cuales su estatus social
depende en parte de su superioridad sobre los negros.
Históricamente, el régimen abusivo de las plantaciones mantenía a
esta clase de blancos ignorantes, supersticiosos y violentos para
dirigir y someter a sus esclavos. Hoy, el régimen abusivo de los
multimillonarios se sirve de ellos para intimidar a la sociedad
civil y hacer callar a sus adversarios.
Esta alianza tradicional permite al gobierno de los super-ricos
escamotear lo "social", reemplazándolo por lo moral. Por otra parte,
el término "temas sociales" no designa en el periodismo
estadounidense cuestiones sociales como el paro, sino cuestiones
morales como la IVE o el matrimonio homosexual. Irónicamente, estos
blancos pobres de derecha son, a menudo, tan pobres como sus vecinos
negros, sus competidores en el mercado de los subempleos. Pero
subliman su vergüenza identificándose con los amos -plantadores
esclavistas o multimillonarios capitalistas- y proyectándola sobre
los negros, a los que desprecian y aterrorizan más o menos
impunemente. Los parados lumpen del partido nazi se imaginaban como
superhombres, übermenschen, descendientes de una raza de dueños
herrenfolk, y Hitler les dio la oportunidad de vengar sus
humillaciones sobre los judíos y otras razas "inferiores". En Texas,
donde el gobernador Bush ha establecido nuevos récord de ejecuciones
capitales (el 88% negros), se lincha todavía a negros y
homosexuales. El integrismo cristiano cimienta ideológicamente esta
alianza entre las masas de blancos pobres ignorantes y los
multimillonarios de derecha cínicos y supersticiosos.
Un "partido de masas" intimidatorio
En el paradigma de la familia disfuncional, estas masas integristas
corresponden a los niños de un padre violento que contienen el miedo
y la rabia que sienten. Wilhelm Reich, en su fase marxista, ya había
analizado este tipo de carácter en sus observaciones sobre la
psicología de masas y el ascenso del fascismo en Alemania. Tales
niños tienden a abrazar su propia represión interiorizando
la "realidad" del padre, percibido como representante de la
autoridad. Por ejemplo, las niñas maltratadas que acaban por vivirse
como "culpables" y los chavales agresivos que proyectan sobre otro
su propio miedo y su violencia inhibidas. Estos niños se creen
víctimas que "se defienden". Su carácter se vuelve rígido y su
comportamiento agresivo, y se convierten en "buenos" policías o
soldados, y en "buenos" torturadores.
Son las tropas de choque de la "revolución republicana". Aportan un
elemento clave al régimen imperial de Bush. Recordemos que para
instalar y mantener sus dictaduras históricas, Mussolini, Hitler,
Stalin, Sadam Husein, Jomeini y compañía han necesitado cinco
elementos indispensables: una ideología irracional, el poder sobre
el Estado, el control de los medios, una crisis permanente de
histeria xenófoba y un partido de masas intimidatorio. Hoy el
régimen estadounidense de Bush dispone de todos estos elementos y
esto es grave. Por primera vez en mi vida, el espectro de
un "fascismo a la americana", agitado demasiado a menudo por la
izquierda, me atemoriza. En este momento, encuentro particularmente
inquietante la invasión de la escena política y del discurso por el
irracionalismo religioso. Pero, afortunadamente, todavía hay fuerzas
sociales sanas en los Estados Unidos, creyentes que se resisten a
esta ofensiva ideológica de la derecha cristiana. Pues los Estados
Unidos están profundamente divididos y la religiosidad de la
sociedad americana es paradójica.
Una constitución de deístas
Para comenzar señalemos que los sagrados "padres fundadores" de los
Estados Unidos (Washington, Jefferson, Adams, Franklin, Paine) eran
todos deístas [NT: doctrina que admite la existencia de Dios, pero
no su intervención en los actos humanos ni la revelación], o incluso
ateos. La palabra "Dios" no se encuentra en nuestra Constitución,
que prevé una separación de la iglesia y el Estado más rígida
todavía que el régimen de laicidad francés. Grandes lectores de
Montesquieu, los "padres" inscribieron también el federalismo y la
rígida separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y
judicial. Así, incluso hoy, la independencia constitucional de un
juez local cara al presidente y al Congreso continúa siendo más
sagrada que la Biblia. Por esta razón, nuestro presidente imperial,
su hermano gobernador y los congresistas integristas se han
humillado queriendo desafiar la decisión de la Corte de Florida de
poner fin al suplicio de una moribunda. Los mismos límites
constitucionales prohíben todo tipo de subvención pública a las
escuelas confesionales estadounidenses. Mejor aún, una reciente
decisión de la Corte suprema ha prohibido como signo religioso
ostentoso los Diez Mandamientos grabados por un juez cristiano
integrista delante de su tribunal en Georgia.
Hacia 1830 Tocqueville observó la gran religiosidad de la sociedad
civil estadounidense, que iba a la par con su espíritu filisteo,
hipócrita y comerciante. En los estados del Sur Tocqueville escuchó
las "pruebas bíblicas" de la inferioridad de los negros de boca de
sus piadosos anfitriones esclavistas. Pero no previó que una
generación posterior el radicalismo cristiano de los antiesclavistas
como el esclavo Sojourner Truth y el militante blanco John Brown iba
a precipitar la Guerra Civil.
Incluso hoy no hay que confundir el fanatismo supersticioso de las
sectas integristas de derecha, que sirven de base electoral al
partido Republicano de Bush, con la teología liberal de las iglesias
protestantes tradicionales.
Las iglesias "liberales"
Los fieles episcopales, congregacionistas, metodistas africanos,
unitaristas, cuáqueros, judíos reformados y "católicos de la
liberación" son generalmente antirracistas y aceptan cada vez más a
pastores mujeres o incluso a personas abiertamente homosexuales. En
la época de Martín Lutero King y de la guerra de Vietnam, muchas de
estas iglesias se unieron a cruzadas por la paz, la justicia social
y racial. Siempre muy presentes en las manifestaciones y acciones
directas no violentas, prestan gratuitamente sus salas de fiestas
que sirven de locales a nuestras organizaciones antiguerra y
antirracistas (incluidos los grupúsculos marxistas). Son gente con
conciencia en un país que se hunde en el egoísmo consumista.
Ahora bien, como todas las sectas reaccionarias, las iglesias
liberales son también comunidades humanas que permiten a las
familias estadounidenses medias defenderse contra el anonimato de
una sociedad atomizada. Son pequeñas ensenadas de solidaridad y de
ayuda mutua frente a la dureza de la vida bajo el capitalismo
neoliberal americano y la ausencia casi total de lo que los europeos
denominan "lo social" y "la vida asociativa". Se comprende que, al
contrario que los europeos, la gran mayoría de los estadounidenses
sean más o menos practicantes. No hay que despreciarlos. De entre
las filas de estos creyentes "de izquierda" han salido gran parte de
los 500.000 estadounidenses que se manifestaron contra Bush en NY y
que han votado en número récord (50 millones de votos) por el
partido Demócrata en 2004. Como se ha visto, el 82% de estos
estadounidenses se pronunciaron contra la intervención gubernamental
para "salvar" a una moribunda. Ahora, el partido Demócrata les
traiciona abrazando el evangelismo.
La traición de los Demócratas
Recordemos que los Republicanos han ganado su exigua mayoría jugando
la carta religiosa y mediante una campaña que agitaba ante el
electorado de blancos pobres fundamentalistas un eje del mal
compuesto por el matrimonio homosexual, la IVE y el "laxismo" moral.
Buenos cazadores de brujas, han presentado a los Demócratas,
tradicionalmente liberales, laicos, tolerantes y humanistas, como
impíos, antirreligiosos e impotentes frente a las hordas musulmanas
dispuestas a invadir Texas y Montana.
Hoy, los Demócratas, en lugar de reagrupar su base popular en
defensa de los valores ciudadanos, se suman hipócritamente a la
escuela de los Republicanos. Sólo un puñado ha votado en contra de
la ley excepcional para mantener en vida vegetativa a la pobre Terri
Schiavo. En la misma semana, Hillary Clinton, probable candidata
demócrata a la presidencia en 2008, revela que ella "siempre" ha
practicado la oración cotidiana (International Herald Tribune del 18
de marzo) y declara que los Demócratas deberían "hablar más de su
fe" (2). Eso les evitaría hablar de los problemas terrestres como el
hundimiento estadounidense en Irak, los escándalos de Enron y
Halliburton, el escándalo de la tortura, la ausencia de un sistema
de salud, la polución industrial, la caída del dólar, las
deslocalizaciones, el paro, la precariedad, las familias sin amparo,
la exención de impuestos a los super-ricos, la deuda astronómica que
justifica el escamoteo de las pensiones, de la enseñanza y de otros
servicios públicos, así como todas las formas de ayuda a las mujeres
y a los niños pobres.
Censura y propaganda en los EEUU
Millones de estadounidenses se enfrentan a una dura realidad, pero
esta realidad no corresponde a la que el gobierno Bush transmite
cotidianamente por nuestros medios.
En el N.Y. Times del 18 de marzo, la gran periodista Maureen Dowd
expone cómo la Casa Blanca manipula a los medios. En primer lugar,
la Administración no tolera las críticas. Acaba de obligar al decano
de los presentadores de los informativos de la televisión nacional,
Dan Rather, a "jubilarse anticipadamente", después de haber citado
un documento de fuente no confirmada a propósito del servicio
militar de Georges W. Bush durante la guerra de Vietnam. No
obstante, la información era correcta: nadie niega que Bush se
ausentara durante mucho tiempo sin permiso de la Texas Air National
Guard, donde mediante la intervención de un cliente de su padre
había obtenido una plaza, muy estimada pues esta unidad no podía ser
enviada al combate vietnamita (3).
En cuanto a Dowd, la célebre y glamorosa cronista de la Casa Blanca
con muchas Administraciones, tiene prohibidas las conferencias de
prensa presidenciales. Planteaba preguntas demasiado pertinentes.
Ante sun exclusión, ella denuncia el escándalo de un falso
periodista contratado por la Casa Blanca para que hiciera preguntas
fáciles ante las cámaras. Se ha llegado a encontrar la foto del
falso periodista en una página Web que ofrecía servicios como Escort
(gigoló) para señoras y señores. Además, el gobierno de Bush ha
terminado por admitir que encargaba sistemáticamente artículos
favorables a periodistas a sueldo, y que el Tesoro público pagó
grandes sumas a una veintena de agencias publicitarias para realizar
falsos "reportajes" regularmente retransmitidos como verdaderos por
las televisiones regionales. Poco importa: ¡el ministerio de
Justicia ha resuelto que estos falsos reportajes son perfectamente
legales "en el momento en que se basan en hechos y no son
partidistas"! Dowd califica esta ofensiva de "campaña de propaganda
al estilo soviético". Para mí, se corresponde más con 1984 de
Orwell, con su "ministerio de la Verdad", su "Liga antisexo" y su
divisa "La guerra es la paz".
"Nosotros creamos nuestra propia realidad"
De todas formas, el régimen ha instaurado un sistema de mentiras y
de alucinación donde la realidad se pierde de vista. La televisión
estadounidense proyecta una bushlandia imaginaria habitada por
multimillonarios de fiesta. En ella, la paz y la democracia se
instalan en Oriente Medio gracias a la victoria de Bush sobre Sadam
el Malvado. En ella, la economía estadounidense remonta gracias a
las exenciones de impuestos que animan a los ricos a crear empleo.
¿Los hechos indican otra cosa? Se los niega y aparta del discurso.
Enfrentado con la ausencia de "armas de destrucción masiva de Sadam"
y de sus "relaciones con el 11 de septiembre" un consejero de Bush
ha declarado: "Nosotros creamos nuestra propia realidad" Es lo que
los psicólogos llaman "el pensamiento mágico". Por desgracia, sabía
lo que estaba diciendo: según los sondeos, casi la mitad de los
electores estadounidenses creía todavía en estos dos mitos en 2004.
¿No es cierto que Hitler proclamó: "Si una gran mentira se repite
muy a menudo, la gente la creerá"? Efectivamente. Pero hace falta
también disponer del poder para avasallar a los medios, censurar las
críticas, desacreditar la razón empírica e imponer una ideología
ilusionista. De todas formas, recordemos que la realidad acaba tarde
o temprano por volverse contra los iluminados que se ciegan al
negarla. Después de todo, el "Imperio de mil años" de los delirios
del Fürer no duró más que trece.
Los elefantes en el salón
Frente a las contradicciones entre las justificaciones de su
política y los hechos (ausencia de ADM en Irak, etc.) el gobierno de
Bush pretende "crear su propia realidad". El problema es que obliga
a sus ciudadanos y a sus aliados a vivirla. ¿Cómo lo hace? En
nuestro modelo de familia de tipo "abusadora" se observa que el
alcohólico, el padre incestuoso, el abusador físico "introducen
elefantes en su salón", después obtienen la complicidad de la
familia en su negativa del problema de su culpabilidad secreta.
Imponen su "realidad" a sus próximos por medio de una mezcla de
amenazas violentas y de seducción.
El elefante introducido en la Casa Blanca por Bush, Cheney, Rice,
Rumsfeld y Wolfowitz se llama "Irak". Se hace como si no se viera,
pero se siente, pues el salón se llena misteriosamente de
excrementos: hundimiento indefinido del ejército estadounidense,
desmoralización de las tropas agotadas y mal equipadas, inteligencia
falsa o falseada, escándalo de la tortura oficialmente condenada
pero impune, beneficios abusivos de los "colegas" proveedores de la
guerra, costes desmesurados, deuda astronómica, etc. Los medios y
los Demócratas se tapan la nariz. Algunos temerarios preguntan "¿Qué
es este olor?" Pero nadie se atreve a hablar directamente del
elefante.
Más vale hablar de la moral privada y de Dios. En el consenso
mediático la existencia de elefantes "no está probada" y la
zoología "no es más que una teoría". En fin, en la Biblia no hay
elefantes. Los abusadores tienden también a "proyectar" (transferir)
su violencia interior sobre enemigos simbólicos a fin de justificar
su tiranía. En el caso de una psicosis social, un gobierno abusador
declara una guerra sin cuartel contra enemigos abstractos,
imperceptibles: "el comunismo", "la droga". "el terrorismo", "el
Mal". De esta forma, en plena huida hacia delante, los fracasados
estrategas de la guerra en Irak declaran la guerra permanente e
ilimitada al mundo entero. Con el fin de tiranizar a sus ciudadanos,
a sus aliados y a sus adversarios, se autorizan a "cambiar el
régimen" de toda nación que ellos juzguen "favorable al terrorismo"
o participante en un "Eje del Mal" imaginario. Esto es el delirio.
Según los sondeos, el mundo teme más a Bush que a Osama Bin Laden.
Pero ningún líder rechista.
Ciudadanos y aliados intimidados
El belicismo unilateral de Washington sirve para atemorizar no
solamente a los países declarados "granujas" por los granujas de la
Casa Blanca sino también a los "aliados". Se trata de intimidar a
los imperialismos rivales de segundo rango como Francia, Rusia,
China que osaron protestar contra la guerra americana en Irak en la
ONU en 2002. Hoy, Bush muestra su desprecio por estos "aliados"
nombrando para la ONU a Bolton, un enemigo declarado de esta
organización, e instalando en el Banco Mundial al arquitecto de la
guerra, el ideólogo de derechas Wolfowitz (4). Ex-responsable de la
reconstrucción de Irak (donde no arregló nada y privatizó casi
todo), en adelante Wolfowitz va a administrar el desarrollo del
tercer mundo. ¿Escándalo? Ningún gobierno aliado se atreve a
contestar estos nombramientos imperiales que, sin embargo, son
bofetadas diplomáticas de parte de Bush. Tan intimidados como los
Demócratas en el Congreso estadounidense, los aliados se callan.
Schröder e Hillary Clinton cantan a dúo alabanzas a la propuesta de
la Casa Blanca.
Para intimidar a sus conciudadanos, el presidente imperial ha
instaurado un régimen de seguridad donde las libertades cívicas se
han derogado. Con las Leyes Patrióticas, el ciudadano deja de estar
protegido contra los abusos del Gobierno. El Ejecutivo pretende
designar como "sospechoso" a todo ciudadano o extranjero (alien) con
el fin de espiarle, encarcelarle, retenerle indefinidamente bajo
secreto y sin nombre, torturarle incluso, sin dar cuenta a ningún
tribunal público. Para impedir cualquier recurso a la Justicia, Bush
ha nombrado como Fiscal general a Alberto Gonzales, el célebre autor
de la memoria en la que se autorizaba la tortura en Guantánamo y en
Abu Ghraïb. "La Casa Blanca tiene ahora su propio gulag" ha escrito
la periodista Maureen Dowd en el NY Times del 18 de marzo. De hecho,
los Estados Unidos, donde las prisiones rebosan con más de dos
millones de detenidos, aventaja a Rusia y a China comunista como
sociedad carcelaria.
El bunker ideológico
En el plano político, los ocupantes de la Casa Blanca se aíslan cada
vez más en el bunker de su ideología "neo-conservadora". Toleran mal
la contradicción -incluso de parte de sus propias agencias de
inteligencia- y exigen ante todo lealtad. ¿Qué una comisión de
investigación presidencial sobre los servicios de espionaje ha
declarado que las motivaciones para la guerra en Irak
eran "completamente erróneas"(5)?: pues se promociona a sus
arquitectos, Rice y Wolfowitz, se deshacen de los tibios, Powell a
la cabeza, y se persigue a los críticos (6). Los nuevos "amos del
universo" se encuentran, como el mismo Bush, a disgusto con la
complejidad y sienten poca curiosidad ante los demás. Son
provincianos más o menos incultos, que no hablan otras lenguas y que
han tenido pocas o ninguna experiencia en el extranjero o fuera del
mundo de los negocios y de las universidades estadounidenses. El
cosmopolita Colin Powell, del que se burlaban, era su coartada
diplomática. Ya no lo necesitan. Han elegido la solución más simple:
la fuerza. En el extranjero, sus verdaderos aliados no son las
democracias capitalistas rivales, sino las dictaduras que protegen
sus inversiones y a las que venden provechosamente armamento, como
no hace tanto tiempo el vicepresidente Cheney, entonces director
general de Halliburton, se lo vendió a Sadam, con el que se
fotografió en la época de la guerra Irán-Irak. Estos gobiernos
tiránicos son perros guardianes feroces que aterrorizan a la
multitud de pobres, pero que también dan miedo a los amos. Pues
pueden volverse y morder, como Sadam y Bin Laden, dos asesinos entre
los que el único "vínculo" realmente existente es el de haber
recibido subsidios de la CIA.
La tiranía tranquiliza a esta derecha. La complejidad le inquieta.
Bush mira a los ojos azul-hielo del policía Putin y le nombra "mi
amigo Vladimir". Los amos de Washington prefieren instintivamente
aliarse con la dictadura militar islamista pakistaní (padrina de los
talibanes y vendedora de secretos nucleares a Corea del Norte) que
con la democracia capitalista india (considerada blanda, inestable y
pro-comunista) (7).
Afinidades electivas
En la escena política nacional, los Republicanos se apoyan en los
elementos racistas violentos imbuidos de fanatismo religioso. Como
se ha visto, la derecha de los multimillonarios se sirve de estas
masas de blancos pobres integristas como base electoral y tropas de
choque. Pero esta beneficiosa alianza entre los directivos y los
predicadores integristas no es únicamente un matrimonio de interés.
Existe una profunda afinidad, podría decirse espiritual, en su
percepción del espíritu de los tiempos zeitgeist y su visión del
mundo weltanschaum. El delirante escenario del Apocalipsis imaginado
por los cristianos del siglo II corresponde precisamente a las
catástrofes que vemos llegar en el XXI: guerras y epidemias
generalizadas, cambios climáticos, ruptura del tejido social,
hambrunas, sequías, destrucción de ciudades, grandes temores,
divisiones, violencias. Ahora bien, si no es Dios el responsable,
bien se podría acusar al capitalismo, al Gobierno, a los ricos. La
masa de los cristianos integristas, pese a estar muy afectada por el
paro y la bancarrota de la pequeña empresa en los Estados Unidos, no
lo piensa así. Hace frente a la crisis social con la ensoñación
fantasmal de pertenecer a una tribu de elegidos que será salvada.
Provinciana, ignorante y xenófoba, aterrorizada por el mundo hostil
que entrevé por los medios, está atormentada por la pesadilla
racista de un alzamiento vengativo de los negros que hoy se encarna
en las hordas de invasores árabes envidiosos de su "modo de vida
americano".
Decadencia y regresión
Mis amigos europeos están asombrados por la histeria religiosa
reaccionaria que parece englobar a los Estados Unidos. ¿Cómo
explicarles esta caída en la decadencia y la regresión de la
sociedad estadounidense, en otro tiempo considerada como un modelo
democrático y progresista a seguir? En efecto, en el liberal siglo
XVIII los capitalistas americanos luchaban por la racionalidad, la
tolerancia y la ciencia en contra de la superstición y el
despotismo. Y ahora, en el neo-liberal siglo XXI los capitalistas
americanos combaten la racionalidad, la tolerancia y la ciencia y
predican la superstición y el despotismo. Si los jefes del imperio
americano se comportan más como Nerón o Calígula que como Wilson o
Roosevelt, es que este imperio -triunfante en 1945- es ya decadente.
De hecho, la sociedad americana siempre ha basculado entre sus
tradiciones democrático-progresistas y la cultura decadente,
violenta y reaccionaria del Sur esclavista. Las mayorías electorales
del partido Demócrata progresista de Wilson y de Roosevelt se
basaban en una alianza inestable entre los trabajadores inmigrantes
y pequeños burgueses cultos de las ciudades del Norte y los "Dixie-
crates", segregacionistas de los estados del Sur, apartheid donde
sólo los blancos podían votar y donde los Demócratas reinaban como
partido único a nivel local.
Pero todo basculó en 1968 con la revuelta de los negros y el apoyo
dado por el presidente demócrata Johnson a la causa de la igualdad
legal entre las razas. Como reacción, los "Dixie-crates", se pasaron
al partido Republicano conservador, para dar los votos del Sur y,
por tanto, la presidencia al reaccionario Nixon. Esta nueva derecha
domina la escena política americana.
Nixon y después Reagan lanzaron una contrarrevolución cultural
contra lo ganado en los años 60 (derecho a la IVE, libertad sexual,
antirracismo), cruzada en la que Bush es el nuevo caballero
cristiano. Por otra parte, los dos presidentes demócratas, Carter y
Clinton (ambos antiguos gobernadores de estados del Sur)
permanecieron en esta "línea" neo-liberal y belicista, a pesar de
algunas bonitas palabras sobre los "derechos humanos". Es el Clinton
de Arkansas quien, con los bombardeos en Afganistán y Sudán, anuncia
la nueva doctrina del unilateralismo militar americano que el Bush
de Texas retoma para justificar su guerra en Irak.
Después de 2004, con su primera verdadera victoria electoral, la
coalición reaccionaria de Bush se halla en posesión de todo el poder
y no se molesta en moderar sus orígenes sudistas decadentes ni su
alucinante visión regresiva del mundo. Pero no es la única América.
Hay otra, sana, democrática, idealista y tolerante, para quien la
religión y la moralidad son asuntos privados y los derechos del
individuo sagrados. Son los cuatro estadounidenses de cada cinco que
han defendido, contra una campaña de propaganda religiosa y estatal
altamente mediatizada, el derecho a morir de la pobre Terri Schiavo,
y que han dicho en un sondeo de la CBS que creían que los
Republicanos querían "aprovechar" esta tragedia por
razones "oportunistas" (8).
Por ahora, esta América está a la defensiva. Después de su exigua
derrota electoral de 2004, se siente traicionada por el partido
Demócrata por pasarse a la plegaria, y privada de acceso a los
medios. Esta América profunda mira estupefacta el desencadenamiento
mediatizado de una ola de psicosis religiosa de extrema derecha. Por
ahora, recula bajo los golpes, busca señales. Mientras, el elefante
de la guerra de Irak continúa apestando en el salón. Actualmente son
los valerosos soldados disidentes y las familias de los militares
los que han tomado la delantera al denunciar esta sucia guerra que
apesta (9). Nadie puede poner en cuestión su patriotismo. El
movimiento antiguerra estadounidense se está reagrupando tras de
ellos. En los años 60 terminó por dividir a la opinión, provocar la
crisis del régimen y forzar la retirada de las tropas
estadounidenses de Vietnam. El imperio de Bush se encuentra hundido
por mucho tiempo en Irak. La última palabra no está dicha.
¿De qué tienen miedo?
El movimiento por la paz y la justicia en los Estados Unidos busca
señales después de su desalentadora derrota electoral de noviembre
de 2003 y la traición del partido Demócrata, que ha abandonado sus
últimas posiciones oposicionistas y ha abrazado una política basada
en "la fe". Dado el hundimiento de las fuerzas estadounidenses en
Irak, el movimiento masivo antiguerra de 2003 no tardará en volver a
despertarse. En espera de eso, el régimen republicano de derechas se
ha endurecido. Guerra permanente, censura, campañas de histeria,
leyes excepcionales, aliados despóticos, prisiones atestadas,
tortura... Pero "¿por qué toda esta represión en una sociedad de
consumo, aparentemente estable y que domina el mundo como
superpotencia económica y militar incontestada?" La pregunta está
bien planteada (10). En psicoanálisis como en política, se supone
que donde hay represión hay una fuerza inhibida proporcional de la
que se tiene miedo. ¿De qué "retorno de lo inhibido" tienen miedo
los ocupantes de la Casa Blanca?
Recordemos que tanto Bush como Cheney, Wolfowitz y compañía vivieron
los años 60 como un traumatismo. En principio, debieron afrontar el
riesgo del servicio militar en Vietnam (que los tres consiguieron
evitar), después la profunda conmoción de la superpotencia americana
humillada por los revolucionarios vietnamitas en pijama. Además,
estos jóvenes conservadores ambiciosos estaban estupefactos ante el
espectáculo increíble de la sociedad americana desgarrada por la
resistencia a la guerra, la revuelta de los negros, los tumultos en
las grandes ciudades, los campus ocupados por los estudiantes en
rebelión, las mujeres liberándose, las revoluciones sexual y
cultural. Tanto oyeron repetir la palabra "revolución" que temieron
por sus privilegios e incluso por sus preciosas vidas (11).
Dueños del universo, esquizofrénicos
Vemos ahora a estos hijos de papá en el poder gracias a los
multimillonarios conservadores de su generación. Por una parte,
deben imaginarse como los "amos del universo" a quien todo se les
permite. En efecto, hoy por hoy han conseguido construir su propia
realidad y obligarnos a vivir en ella. Enriquecen a los "colegas"
capitalistas que financian sus campañas políticas exonerándoles de
impuestos, ofreciéndoles contratos carísimos, subsidios exorbitantes
y haciendo beneficioso el conjunto de la guerra a fin de repartirse
los recursos del planeta. El pensamiento único de su neoliberalismo
es un pensamiento mágico en donde los Estados Unidos pueden
continuar tomando en préstamo y gastando indefinidamente sin
devolver jamás. Poco importa que el capitalismo estadounidense
depredador no sea más productivo, que casi todos los
coches "americanos" y todos los televisores que compran los
consumidores estadounidenses sean importados, que los Estados Unidos
no exporten casi nada excepto armas, desechos y el dumping de
excedentes agrícolas subvencionados. Para el pensamiento mágico de
los especuladores de 2005 (como para los de 1929), este boom tendría
que continuar indefinidamente (12).
Pero los nuevos dueños del mundo son esquizofrénicos pues, por otra
parte, tienen miedo. Tienen miedo de todas esas multitudes que
hormiguean sobre la tierra, todas esas gentes pobres, extranjeras,
de razas y culturas incomprensibles a las que dominan y despojan.
Tienen miedo de su envidia, miedo de su violencia, miedo de su
capacidad para rebelarse otra vez como durante esos traumáticos años
60. Pues si la izquierda ha olvidado la potencia de esta ola
revolucionaria que en 1968 hizo tambalearse a varios regímenes (13),
la derecha de los privilegiados no ha olvidado el canguelo ni la
fragilidad repentinamente revelada del régimen. He ahí su pesadilla.
Cuanto más miedo, más tendencia tienen a reprimir, a evadirse en el
pensamiento mágico.
No obstante, los multimillonarios depredadores de Washington se dan
perfectamente cuenta de que ellos son un puñado comparado a los
millones de humanos a los que expolian. Ese abismo les debe dar
vértigo, ya que es mucho más profundo después de las terroríficas
erupciones volcánicas de los años 60. Y así es, pues tras la
revuelta de los zapatistas de Chiapas, las acciones de los
altermundistas contra la OMC en Seattle, en Montreal, en Cancún, en
Génova, el mundo entero está al corriente de sus vicios secretos. Y
ellos oyen a una nueva generación que grita por los cuatro costados
del globo: "El mundo no es una mercancía", y que proclama "Otro
mundo es posible".. Temible retorno de lo inhibido.
9 de abril 2005
Notas
(1) El psicoanalista Wilhelm Reich, antiguo miembro del círculo
freudiano de Viena, está considerado como el pionero del
psicoanálisis político con su análisis del ascenso del nazismo. (Por
el contrario, Freud ignoraba el problema hasta el punto de quedarse
acorralado en Viena en 1938). Ver su Fascismo y psicología de masas.
(2) Señalemos que esta autodenominada "feminista" es miembro de la
secta de los baptistas del Sur que, en su concilio de 2000 afirmaba
que según la ley de Cristo "la mujer debía obedecer a su marido".
(3) James Goodale, Report of the Independant Review Panel Concerning
President Bush's Texas Air National Guard Service, New York Review
of Books, 7 de Abril, 2005.
(4) Antiguo subsecretario de Guerra, este protegido de Bush
despreciaba no hace mucho a la "vieja Europa". Es este "Wolfie"
quien declaraba en 2002 que los iraquíes acogerían a los
americanos "con flores" y que los costes de la reconstrucción "se
cubrirían con los ingresos del petróleo iraquí".
5. "Dead wrong", ver el International Herald Tribune del 1 de mayo
de 2005.
(6) Al parecer, la Casa Blanca llegó a revelar al periodista de
derechas Robert Novak la identidad de Valerie Palme, agente secreto
de la CIA con el fin de vengarse de su marido, Joseph Wilson IV, ex
embajador de Bush, que desenmascaró la mentira de la compra por Irak
de materiales nucleares en África. Ver el N.Y. Times del 9 de abril
de 2005, p. 7.
(7) Incluso apoyaron a los paramilitares narcoterroristas de
derechas en Colombia y dieron la espalda al gobierno laborista de
Lula, no obstante perfectamente neo-liberal, en Brasil.
(8) New York Times 24 de marzo de 2005.
(9) Karen Houppert "The New Face of Protest", The Nation, 28 de
marzo de 2005
(10) ¿No emitió Freud la hipótesis de la existencia de
un "inconsciente" sobre la base de sus observaciones sobre la
represión?
(11) La idea de la revolución era tan popular en la época que fue
recuperada para los anuncios publicitarios. Por ejemplo el
eslogan "Dodge Revolution", que los obreros negros de las fábricas
de automóviles Dogde en Detroit hicieron famoso en 1968 con
su "Movimiento revolucionario Dodge".
(12) Por precaución, el Congreso americano prepara una legislación
que, por una parte, impide a los consumidores endeudados declarar la
bancarrota personal y, por otra, alivia la responsabilidad fiscal de
las sociedades anónimas en caso de quiebra. Si la burbuja estalla,
los directivos no perderán todo y sus empleados estarán obligados a
trabajar como siervos para rembolsar su tarjeta de crédito.
(13) Recordemos al presidente De Gaulle huido en Alemania (mayo de
1968) y el presidente Johnson que "dimitió", rechazando una
reelección segura (julio de 1968).
*Religión y represión en los Estados Unidos*
Richard Greeman es secretario de la Fundación Víctor Serge.
Publicado en Iniciativa Socialista 76, verano 2005
La campaña de histeria religiosa lanzada para "salvar" a Terri
Schiavo, la infortunada joven mantenida contra su voluntad en coma
irreversible durante quince años, no es más que el último episodio
delirante de una guerra emprendida contra la racionalidad por la
derecha cristiana en el poder en los Estados Unidos. Así es, después
de la exigua victoria electoral de George W. Bush en 2004, EEUU
parece cada vez más afectado por una psicosis de tipo "religiosa".
La racionalidad y la ciencia se encuentran sitiadas por la
superstición y el pensamiento mágico. Paralelamente, la mentira
oficial ocupa el lugar de la realidad objetiva en el discurso
político y en los medios.
Psicología política
¿Qué puede enseñarnos la psicología política sobre la etiología, la
dinámica y la posible resolución de esta psicosis social? Si se mira
a la sociedad estadounidense según el modelo aplicado a las familias
de tipo "abusadora", se constata que el gran obstáculo con que se
encuentra el observador es la "negación psicológica" en la que viven
los sujetos, ya sean "víctimas" o "abusadores". Es la famosa
historia del elefante en el salón del que nadie habla. Con
independencia de que la patología tome la forma del incesto, del
alcoholismo, de la cleptomanía, del juego o de la violencia, los
miembros de la familia afectada, en nuestro caso de la sociedad
afectada, se encuentran intimidados por el pariente abusador y se
convierten en sus cómplices en la negación. Acaban por compartir su
delirio, aceptar sus "racionalizaciones" y vivir en su
pseudorealidad opresiva. Para permanecer lúcido y objetivo el
observador, evidentemente, tiene que situarse en el exterior del
delirio, aunque esto no sea suficiente. La psicología política debe
entender también los síntomas como parte de un conjunto, de un
sistema psicótico del que hay que descubrir las contradicciones
internas. Incluso tendríamos que preguntarnos si nuestra propia
desconfianza hacia formas de análisis sistemáticas como el
psicoanálisis y el marxismo no es una muestra de esta complicidad en
la negación.
Evidentemente, el análisis, la razón y el espíritu crítico son
enemigos mortales de todo sistema psicótico y el abusador tiene
forzosamente que deslegitimarlos. Así pues, la ola de sinrazón que
invade la sociedad estadounidense contemporánea afecta a la vida
religiosa, política e incluso científica. El último episodio
delirante -el de una mujer muerta en vida que el régimen integrista
de Washington quería alimentar por un tubo a la vez que suprime los
créditos para alimentación de los niños pobres- ha terminado por
escandalizar a Europa. Pero está lejos de ser el único. En la misma
semana, la prensa estadounidense informó de otros síntomas
igualmente inquietantes de este delirio político-religioso. He aquí
algunos, a los que someto a análisis psicopolítico.
Apocalypse Now
Comencemos por la New York Review of Books del 24 de marzo. Aquí, el
venerable periodista de la TV Bill Moyers examina la portada de los
libros más vendidos en los Estados Unidos, las doce novelas de la
serie apocalíptica Left Behind (Dejadas atrás). El autor, Tim La
Haye, es un militante de derechas que fundó con el televangelista
Jerry Falwell un potente lobby, La mayoría moral. Sus novelas
futuristas cuentan los "últimos días" de la tierra: su Apocalipsis
llegará cuando los judíos vuelvan a tomar todas las Tierras
bíblicas. Entonces, las legiones del Anticristo combatirán contra
Armageddon, Cristo descenderá para el juicio y los Creyentes (sus
lectores) subirán al Cielo desde donde verán a sus adversarios
políticos y religiosos afligidos por pestes y penas. Retomado por
las sectas cristianas fundamentalistas y por los republicanos de
Bush, este escenario alucinante sirve de trama a la política del
régimen. Comúnmente, se habla de un "conflicto entre
civilizaciones", entre la democracia americana y el Islam político,
pero se trata más bien de un conflicto entre integrismos, pues el
cristianismo político de Bush y el judaísmo de Sharon equivalen
claramente al islamismo de los ayatolas.
Respecto a Oriente Medio, la derecha cristiana, tradicionalmente
antisemita, sostiene ahora al Estado judío. No hace mucho, los
caballeros cristianos del Ku Klux Klan linchaban indiferentemente a
negros y a judíos. Hoy forman un bloque con el lobby sionista y el
lobby petrolero del Congreso, mientras que el influyente senador
Lieberman, demócrata y sionista, se asocia abiertamente con las
sectas fundamentalistas cristianas. En su abracadabrante escenario
político-religioso, Israel va a derribar al Anticristo árabe-
musulmán, mientras que Bush y su clique acaparan provechosamente las
reservas de petróleo del Maligno... En lo que concierne al medio
ambiente, los republicanos cristiano-liberales aplican la
misma "lógica", teleológica. Inútil es salvaguardar el patrimonio
natural, llegan los Últimos días. De esta forma, el Gobierno abre
los bosques ancestrales de los parques nacionales a la tala para
enriquecer a sus amigos del lobby forestal, suprimen las
restricciones sobre la polución para enriquecer a los
multimillonarios del automóvil y del carbón y exponen las vastas
tierras vírgenes de Alaska a la codicia de la industria petrolera.
"¿Es plana la tierra?"
Como la ciencia y la racionalidad condenan estas exigencias
económicas y geopolíticas del capitalismo estadounidense, se hace la
guerra a la ciencia y a la racionalidad dejando tomar las bridas a
la locura supersticiosa. Así, en el N.Y. Times del 19 de marzo se
puede leer que los cines Imax (pantallas en tres dimensiones,
algunas instaladas en los museos de ciencias) rechazarán exhibir
películas documentales que hablen de la evolución, del Big Bang o de
la geología de la tierra que puedan contradecir las descripciones
bíblicas de la Creación, por miedo a atraer las protestas de los
cristianos fundamentalistas. Ya en un gran número de estados
federados se impone a los profesores de secundaria presentar la
evolución como "solamente una teoría", y enseñar a la vez
la "Ciencia creacionista" y el "Diseño inteligente": la complejidad
de la naturaleza como "prueba" de una inteligencia divina creadora.
Incluso la distinguida revista National Geographic ha seguido ese
movimiento con un número titulado "¿Se equivoca Darwin?", lo que
provocó una parodia, una inocentada, en el último número de
Scientific American, con artículos como "¿Es plana la tierra?", "El
mito del átomo" e "Ignoremos el CO2".
Por desgracia, la falsa ciencia predicada por el Gobierno no es una
pesada broma, ya que esto le permite rechazar como "no probados" los
informes publicados por instancias científicas y por su propia
Administración de la Protección del Medio Ambiente (EPA) con el fin
de revisar las normas sobre polución a favor de las industrias
concernidas. También justifica la censura al pensamiento médico
prohibiendo al personal de todas las instituciones que financia
(incluidas las del extranjero) hablar de la Interrupción Voluntaria
del Embarazo (IVE) o de contracepción. El fanatismo violento de los
terroristas "cristianos" no es una broma para sus víctimas humanas:
médicos practicantes de la IVE asesinados impunemente, clínicas
atacadas con bombas impunemente, el viejo juez de Florida, piadoso
cristiano, amenazado de muerte por los integristas por haber
permitido a la joven morir tras quince años de coma y unos doce de
pleitos legales. Curiosamente, la policía cierra los ojos ante estas
manifestaciones de terrorismo cristiano. Sin embargo, fue un
terrorista cristiano, no de un árabe, el que puso la bomba en el
Federal Building de Oklahoma City que causó 600 muertos, años antes
del ataque islamista a las Dos Torres que causó tres mil.
Una campaña que fracasó
Pero la campaña para "salvar" a Terri Schiavo ha fracasado.
Esperando ganar una batalla contra la racionalidad al explotar el
drama de Florida, los integristas de cualquier pelaje han creado una
ola de histeria "religiosa", en nombre del derecho a la "vida",
artificial y vegetativa. A la cabeza, el tejano Georges W. Bush ,
que se dice "personalmente salvado por Jesucristo", secundado por su
hermano Jeb Bush, gobernador de Florida y presidente-designado para
2008, involucrado en el asunto Schiavo desde hace años. Estos dos
caballeros cristianos estaban apoyados por los jefes del Congreso,
por todos los televangelistas fundamentalistas de los Estados Unidos
así como por el polaco moribundo Karol Wojtyla, gran ayatola de la
secta autoproclamada "santa, católica y apostólica" por el cual la
Europa cristiana celebra hoy los funerales en una orgía de
religiosidad malsana.
Ahora bien, a pesar de la complicidad de los medios y de los
Demócratas en el Congreso que votaron una ley de excepción
para "salvar" a la mujer muerta en vida, el público estadounidense
no se ha dejado engañar. Según el sondeo de la CBS del 23 de marzo,
82% de los estadounidenses se oponen a estas intervenciones y 74% lo
ven como una maniobra política oportunista. Así pues, la histeria
religiosa desencadenada por el Gobierno ha fracasado gracias a la
racionalidad de los ciudadanos. Sin embargo, el 80 o el 90% de los
estadounidenses se identifican como practicantes o creyentes. ¿Cómo
explicar esta paradoja?
Las sectas integristas
En la sociedad civil estadounidense, las sectas de derecha con sus
millones de fieles constituyen lobbies, ricos y poderosos que
consiguen censurar cada vez más las costumbres e imponer sus
ideologías reaccionarias mediante intervenciones agresivas en la
vida política, sexual e incluso científica. Pero la religiosidad
americana es paradójica.
En materia de sectas, hay que decir que tenemos de todo en los
Estados Unidos: televangelistas multimillonarios, un montón de
iglesias evangélicas fundamentalistas, obispos católicos
reaccionarios, judíos ortodoxos integristas, baptistas del sur,
mormones, testigos de Jehová, caballeros cristianos del Ku Klux
Klan, milicias apocalípticas nazi-cristianas. Estos fieles forman
las tropas de choque del régimen de multimillonarios instalado en
Washington. Estas sectas beben de una cultura de origen sudista que
engloba a muchos blancos pobres para los cuales su estatus social
depende en parte de su superioridad sobre los negros.
Históricamente, el régimen abusivo de las plantaciones mantenía a
esta clase de blancos ignorantes, supersticiosos y violentos para
dirigir y someter a sus esclavos. Hoy, el régimen abusivo de los
multimillonarios se sirve de ellos para intimidar a la sociedad
civil y hacer callar a sus adversarios.
Esta alianza tradicional permite al gobierno de los super-ricos
escamotear lo "social", reemplazándolo por lo moral. Por otra parte,
el término "temas sociales" no designa en el periodismo
estadounidense cuestiones sociales como el paro, sino cuestiones
morales como la IVE o el matrimonio homosexual. Irónicamente, estos
blancos pobres de derecha son, a menudo, tan pobres como sus vecinos
negros, sus competidores en el mercado de los subempleos. Pero
subliman su vergüenza identificándose con los amos -plantadores
esclavistas o multimillonarios capitalistas- y proyectándola sobre
los negros, a los que desprecian y aterrorizan más o menos
impunemente. Los parados lumpen del partido nazi se imaginaban como
superhombres, übermenschen, descendientes de una raza de dueños
herrenfolk, y Hitler les dio la oportunidad de vengar sus
humillaciones sobre los judíos y otras razas "inferiores". En Texas,
donde el gobernador Bush ha establecido nuevos récord de ejecuciones
capitales (el 88% negros), se lincha todavía a negros y
homosexuales. El integrismo cristiano cimienta ideológicamente esta
alianza entre las masas de blancos pobres ignorantes y los
multimillonarios de derecha cínicos y supersticiosos.
Un "partido de masas" intimidatorio
En el paradigma de la familia disfuncional, estas masas integristas
corresponden a los niños de un padre violento que contienen el miedo
y la rabia que sienten. Wilhelm Reich, en su fase marxista, ya había
analizado este tipo de carácter en sus observaciones sobre la
psicología de masas y el ascenso del fascismo en Alemania. Tales
niños tienden a abrazar su propia represión interiorizando
la "realidad" del padre, percibido como representante de la
autoridad. Por ejemplo, las niñas maltratadas que acaban por vivirse
como "culpables" y los chavales agresivos que proyectan sobre otro
su propio miedo y su violencia inhibidas. Estos niños se creen
víctimas que "se defienden". Su carácter se vuelve rígido y su
comportamiento agresivo, y se convierten en "buenos" policías o
soldados, y en "buenos" torturadores.
Son las tropas de choque de la "revolución republicana". Aportan un
elemento clave al régimen imperial de Bush. Recordemos que para
instalar y mantener sus dictaduras históricas, Mussolini, Hitler,
Stalin, Sadam Husein, Jomeini y compañía han necesitado cinco
elementos indispensables: una ideología irracional, el poder sobre
el Estado, el control de los medios, una crisis permanente de
histeria xenófoba y un partido de masas intimidatorio. Hoy el
régimen estadounidense de Bush dispone de todos estos elementos y
esto es grave. Por primera vez en mi vida, el espectro de
un "fascismo a la americana", agitado demasiado a menudo por la
izquierda, me atemoriza. En este momento, encuentro particularmente
inquietante la invasión de la escena política y del discurso por el
irracionalismo religioso. Pero, afortunadamente, todavía hay fuerzas
sociales sanas en los Estados Unidos, creyentes que se resisten a
esta ofensiva ideológica de la derecha cristiana. Pues los Estados
Unidos están profundamente divididos y la religiosidad de la
sociedad americana es paradójica.
Una constitución de deístas
Para comenzar señalemos que los sagrados "padres fundadores" de los
Estados Unidos (Washington, Jefferson, Adams, Franklin, Paine) eran
todos deístas [NT: doctrina que admite la existencia de Dios, pero
no su intervención en los actos humanos ni la revelación], o incluso
ateos. La palabra "Dios" no se encuentra en nuestra Constitución,
que prevé una separación de la iglesia y el Estado más rígida
todavía que el régimen de laicidad francés. Grandes lectores de
Montesquieu, los "padres" inscribieron también el federalismo y la
rígida separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y
judicial. Así, incluso hoy, la independencia constitucional de un
juez local cara al presidente y al Congreso continúa siendo más
sagrada que la Biblia. Por esta razón, nuestro presidente imperial,
su hermano gobernador y los congresistas integristas se han
humillado queriendo desafiar la decisión de la Corte de Florida de
poner fin al suplicio de una moribunda. Los mismos límites
constitucionales prohíben todo tipo de subvención pública a las
escuelas confesionales estadounidenses. Mejor aún, una reciente
decisión de la Corte suprema ha prohibido como signo religioso
ostentoso los Diez Mandamientos grabados por un juez cristiano
integrista delante de su tribunal en Georgia.
Hacia 1830 Tocqueville observó la gran religiosidad de la sociedad
civil estadounidense, que iba a la par con su espíritu filisteo,
hipócrita y comerciante. En los estados del Sur Tocqueville escuchó
las "pruebas bíblicas" de la inferioridad de los negros de boca de
sus piadosos anfitriones esclavistas. Pero no previó que una
generación posterior el radicalismo cristiano de los antiesclavistas
como el esclavo Sojourner Truth y el militante blanco John Brown iba
a precipitar la Guerra Civil.
Incluso hoy no hay que confundir el fanatismo supersticioso de las
sectas integristas de derecha, que sirven de base electoral al
partido Republicano de Bush, con la teología liberal de las iglesias
protestantes tradicionales.
Las iglesias "liberales"
Los fieles episcopales, congregacionistas, metodistas africanos,
unitaristas, cuáqueros, judíos reformados y "católicos de la
liberación" son generalmente antirracistas y aceptan cada vez más a
pastores mujeres o incluso a personas abiertamente homosexuales. En
la época de Martín Lutero King y de la guerra de Vietnam, muchas de
estas iglesias se unieron a cruzadas por la paz, la justicia social
y racial. Siempre muy presentes en las manifestaciones y acciones
directas no violentas, prestan gratuitamente sus salas de fiestas
que sirven de locales a nuestras organizaciones antiguerra y
antirracistas (incluidos los grupúsculos marxistas). Son gente con
conciencia en un país que se hunde en el egoísmo consumista.
Ahora bien, como todas las sectas reaccionarias, las iglesias
liberales son también comunidades humanas que permiten a las
familias estadounidenses medias defenderse contra el anonimato de
una sociedad atomizada. Son pequeñas ensenadas de solidaridad y de
ayuda mutua frente a la dureza de la vida bajo el capitalismo
neoliberal americano y la ausencia casi total de lo que los europeos
denominan "lo social" y "la vida asociativa". Se comprende que, al
contrario que los europeos, la gran mayoría de los estadounidenses
sean más o menos practicantes. No hay que despreciarlos. De entre
las filas de estos creyentes "de izquierda" han salido gran parte de
los 500.000 estadounidenses que se manifestaron contra Bush en NY y
que han votado en número récord (50 millones de votos) por el
partido Demócrata en 2004. Como se ha visto, el 82% de estos
estadounidenses se pronunciaron contra la intervención gubernamental
para "salvar" a una moribunda. Ahora, el partido Demócrata les
traiciona abrazando el evangelismo.
La traición de los Demócratas
Recordemos que los Republicanos han ganado su exigua mayoría jugando
la carta religiosa y mediante una campaña que agitaba ante el
electorado de blancos pobres fundamentalistas un eje del mal
compuesto por el matrimonio homosexual, la IVE y el "laxismo" moral.
Buenos cazadores de brujas, han presentado a los Demócratas,
tradicionalmente liberales, laicos, tolerantes y humanistas, como
impíos, antirreligiosos e impotentes frente a las hordas musulmanas
dispuestas a invadir Texas y Montana.
Hoy, los Demócratas, en lugar de reagrupar su base popular en
defensa de los valores ciudadanos, se suman hipócritamente a la
escuela de los Republicanos. Sólo un puñado ha votado en contra de
la ley excepcional para mantener en vida vegetativa a la pobre Terri
Schiavo. En la misma semana, Hillary Clinton, probable candidata
demócrata a la presidencia en 2008, revela que ella "siempre" ha
practicado la oración cotidiana (International Herald Tribune del 18
de marzo) y declara que los Demócratas deberían "hablar más de su
fe" (2). Eso les evitaría hablar de los problemas terrestres como el
hundimiento estadounidense en Irak, los escándalos de Enron y
Halliburton, el escándalo de la tortura, la ausencia de un sistema
de salud, la polución industrial, la caída del dólar, las
deslocalizaciones, el paro, la precariedad, las familias sin amparo,
la exención de impuestos a los super-ricos, la deuda astronómica que
justifica el escamoteo de las pensiones, de la enseñanza y de otros
servicios públicos, así como todas las formas de ayuda a las mujeres
y a los niños pobres.
Censura y propaganda en los EEUU
Millones de estadounidenses se enfrentan a una dura realidad, pero
esta realidad no corresponde a la que el gobierno Bush transmite
cotidianamente por nuestros medios.
En el N.Y. Times del 18 de marzo, la gran periodista Maureen Dowd
expone cómo la Casa Blanca manipula a los medios. En primer lugar,
la Administración no tolera las críticas. Acaba de obligar al decano
de los presentadores de los informativos de la televisión nacional,
Dan Rather, a "jubilarse anticipadamente", después de haber citado
un documento de fuente no confirmada a propósito del servicio
militar de Georges W. Bush durante la guerra de Vietnam. No
obstante, la información era correcta: nadie niega que Bush se
ausentara durante mucho tiempo sin permiso de la Texas Air National
Guard, donde mediante la intervención de un cliente de su padre
había obtenido una plaza, muy estimada pues esta unidad no podía ser
enviada al combate vietnamita (3).
En cuanto a Dowd, la célebre y glamorosa cronista de la Casa Blanca
con muchas Administraciones, tiene prohibidas las conferencias de
prensa presidenciales. Planteaba preguntas demasiado pertinentes.
Ante sun exclusión, ella denuncia el escándalo de un falso
periodista contratado por la Casa Blanca para que hiciera preguntas
fáciles ante las cámaras. Se ha llegado a encontrar la foto del
falso periodista en una página Web que ofrecía servicios como Escort
(gigoló) para señoras y señores. Además, el gobierno de Bush ha
terminado por admitir que encargaba sistemáticamente artículos
favorables a periodistas a sueldo, y que el Tesoro público pagó
grandes sumas a una veintena de agencias publicitarias para realizar
falsos "reportajes" regularmente retransmitidos como verdaderos por
las televisiones regionales. Poco importa: ¡el ministerio de
Justicia ha resuelto que estos falsos reportajes son perfectamente
legales "en el momento en que se basan en hechos y no son
partidistas"! Dowd califica esta ofensiva de "campaña de propaganda
al estilo soviético". Para mí, se corresponde más con 1984 de
Orwell, con su "ministerio de la Verdad", su "Liga antisexo" y su
divisa "La guerra es la paz".
"Nosotros creamos nuestra propia realidad"
De todas formas, el régimen ha instaurado un sistema de mentiras y
de alucinación donde la realidad se pierde de vista. La televisión
estadounidense proyecta una bushlandia imaginaria habitada por
multimillonarios de fiesta. En ella, la paz y la democracia se
instalan en Oriente Medio gracias a la victoria de Bush sobre Sadam
el Malvado. En ella, la economía estadounidense remonta gracias a
las exenciones de impuestos que animan a los ricos a crear empleo.
¿Los hechos indican otra cosa? Se los niega y aparta del discurso.
Enfrentado con la ausencia de "armas de destrucción masiva de Sadam"
y de sus "relaciones con el 11 de septiembre" un consejero de Bush
ha declarado: "Nosotros creamos nuestra propia realidad" Es lo que
los psicólogos llaman "el pensamiento mágico". Por desgracia, sabía
lo que estaba diciendo: según los sondeos, casi la mitad de los
electores estadounidenses creía todavía en estos dos mitos en 2004.
¿No es cierto que Hitler proclamó: "Si una gran mentira se repite
muy a menudo, la gente la creerá"? Efectivamente. Pero hace falta
también disponer del poder para avasallar a los medios, censurar las
críticas, desacreditar la razón empírica e imponer una ideología
ilusionista. De todas formas, recordemos que la realidad acaba tarde
o temprano por volverse contra los iluminados que se ciegan al
negarla. Después de todo, el "Imperio de mil años" de los delirios
del Fürer no duró más que trece.
Los elefantes en el salón
Frente a las contradicciones entre las justificaciones de su
política y los hechos (ausencia de ADM en Irak, etc.) el gobierno de
Bush pretende "crear su propia realidad". El problema es que obliga
a sus ciudadanos y a sus aliados a vivirla. ¿Cómo lo hace? En
nuestro modelo de familia de tipo "abusadora" se observa que el
alcohólico, el padre incestuoso, el abusador físico "introducen
elefantes en su salón", después obtienen la complicidad de la
familia en su negativa del problema de su culpabilidad secreta.
Imponen su "realidad" a sus próximos por medio de una mezcla de
amenazas violentas y de seducción.
El elefante introducido en la Casa Blanca por Bush, Cheney, Rice,
Rumsfeld y Wolfowitz se llama "Irak". Se hace como si no se viera,
pero se siente, pues el salón se llena misteriosamente de
excrementos: hundimiento indefinido del ejército estadounidense,
desmoralización de las tropas agotadas y mal equipadas, inteligencia
falsa o falseada, escándalo de la tortura oficialmente condenada
pero impune, beneficios abusivos de los "colegas" proveedores de la
guerra, costes desmesurados, deuda astronómica, etc. Los medios y
los Demócratas se tapan la nariz. Algunos temerarios preguntan "¿Qué
es este olor?" Pero nadie se atreve a hablar directamente del
elefante.
Más vale hablar de la moral privada y de Dios. En el consenso
mediático la existencia de elefantes "no está probada" y la
zoología "no es más que una teoría". En fin, en la Biblia no hay
elefantes. Los abusadores tienden también a "proyectar" (transferir)
su violencia interior sobre enemigos simbólicos a fin de justificar
su tiranía. En el caso de una psicosis social, un gobierno abusador
declara una guerra sin cuartel contra enemigos abstractos,
imperceptibles: "el comunismo", "la droga". "el terrorismo", "el
Mal". De esta forma, en plena huida hacia delante, los fracasados
estrategas de la guerra en Irak declaran la guerra permanente e
ilimitada al mundo entero. Con el fin de tiranizar a sus ciudadanos,
a sus aliados y a sus adversarios, se autorizan a "cambiar el
régimen" de toda nación que ellos juzguen "favorable al terrorismo"
o participante en un "Eje del Mal" imaginario. Esto es el delirio.
Según los sondeos, el mundo teme más a Bush que a Osama Bin Laden.
Pero ningún líder rechista.
Ciudadanos y aliados intimidados
El belicismo unilateral de Washington sirve para atemorizar no
solamente a los países declarados "granujas" por los granujas de la
Casa Blanca sino también a los "aliados". Se trata de intimidar a
los imperialismos rivales de segundo rango como Francia, Rusia,
China que osaron protestar contra la guerra americana en Irak en la
ONU en 2002. Hoy, Bush muestra su desprecio por estos "aliados"
nombrando para la ONU a Bolton, un enemigo declarado de esta
organización, e instalando en el Banco Mundial al arquitecto de la
guerra, el ideólogo de derechas Wolfowitz (4). Ex-responsable de la
reconstrucción de Irak (donde no arregló nada y privatizó casi
todo), en adelante Wolfowitz va a administrar el desarrollo del
tercer mundo. ¿Escándalo? Ningún gobierno aliado se atreve a
contestar estos nombramientos imperiales que, sin embargo, son
bofetadas diplomáticas de parte de Bush. Tan intimidados como los
Demócratas en el Congreso estadounidense, los aliados se callan.
Schröder e Hillary Clinton cantan a dúo alabanzas a la propuesta de
la Casa Blanca.
Para intimidar a sus conciudadanos, el presidente imperial ha
instaurado un régimen de seguridad donde las libertades cívicas se
han derogado. Con las Leyes Patrióticas, el ciudadano deja de estar
protegido contra los abusos del Gobierno. El Ejecutivo pretende
designar como "sospechoso" a todo ciudadano o extranjero (alien) con
el fin de espiarle, encarcelarle, retenerle indefinidamente bajo
secreto y sin nombre, torturarle incluso, sin dar cuenta a ningún
tribunal público. Para impedir cualquier recurso a la Justicia, Bush
ha nombrado como Fiscal general a Alberto Gonzales, el célebre autor
de la memoria en la que se autorizaba la tortura en Guantánamo y en
Abu Ghraïb. "La Casa Blanca tiene ahora su propio gulag" ha escrito
la periodista Maureen Dowd en el NY Times del 18 de marzo. De hecho,
los Estados Unidos, donde las prisiones rebosan con más de dos
millones de detenidos, aventaja a Rusia y a China comunista como
sociedad carcelaria.
El bunker ideológico
En el plano político, los ocupantes de la Casa Blanca se aíslan cada
vez más en el bunker de su ideología "neo-conservadora". Toleran mal
la contradicción -incluso de parte de sus propias agencias de
inteligencia- y exigen ante todo lealtad. ¿Qué una comisión de
investigación presidencial sobre los servicios de espionaje ha
declarado que las motivaciones para la guerra en Irak
eran "completamente erróneas"(5)?: pues se promociona a sus
arquitectos, Rice y Wolfowitz, se deshacen de los tibios, Powell a
la cabeza, y se persigue a los críticos (6). Los nuevos "amos del
universo" se encuentran, como el mismo Bush, a disgusto con la
complejidad y sienten poca curiosidad ante los demás. Son
provincianos más o menos incultos, que no hablan otras lenguas y que
han tenido pocas o ninguna experiencia en el extranjero o fuera del
mundo de los negocios y de las universidades estadounidenses. El
cosmopolita Colin Powell, del que se burlaban, era su coartada
diplomática. Ya no lo necesitan. Han elegido la solución más simple:
la fuerza. En el extranjero, sus verdaderos aliados no son las
democracias capitalistas rivales, sino las dictaduras que protegen
sus inversiones y a las que venden provechosamente armamento, como
no hace tanto tiempo el vicepresidente Cheney, entonces director
general de Halliburton, se lo vendió a Sadam, con el que se
fotografió en la época de la guerra Irán-Irak. Estos gobiernos
tiránicos son perros guardianes feroces que aterrorizan a la
multitud de pobres, pero que también dan miedo a los amos. Pues
pueden volverse y morder, como Sadam y Bin Laden, dos asesinos entre
los que el único "vínculo" realmente existente es el de haber
recibido subsidios de la CIA.
La tiranía tranquiliza a esta derecha. La complejidad le inquieta.
Bush mira a los ojos azul-hielo del policía Putin y le nombra "mi
amigo Vladimir". Los amos de Washington prefieren instintivamente
aliarse con la dictadura militar islamista pakistaní (padrina de los
talibanes y vendedora de secretos nucleares a Corea del Norte) que
con la democracia capitalista india (considerada blanda, inestable y
pro-comunista) (7).
Afinidades electivas
En la escena política nacional, los Republicanos se apoyan en los
elementos racistas violentos imbuidos de fanatismo religioso. Como
se ha visto, la derecha de los multimillonarios se sirve de estas
masas de blancos pobres integristas como base electoral y tropas de
choque. Pero esta beneficiosa alianza entre los directivos y los
predicadores integristas no es únicamente un matrimonio de interés.
Existe una profunda afinidad, podría decirse espiritual, en su
percepción del espíritu de los tiempos zeitgeist y su visión del
mundo weltanschaum. El delirante escenario del Apocalipsis imaginado
por los cristianos del siglo II corresponde precisamente a las
catástrofes que vemos llegar en el XXI: guerras y epidemias
generalizadas, cambios climáticos, ruptura del tejido social,
hambrunas, sequías, destrucción de ciudades, grandes temores,
divisiones, violencias. Ahora bien, si no es Dios el responsable,
bien se podría acusar al capitalismo, al Gobierno, a los ricos. La
masa de los cristianos integristas, pese a estar muy afectada por el
paro y la bancarrota de la pequeña empresa en los Estados Unidos, no
lo piensa así. Hace frente a la crisis social con la ensoñación
fantasmal de pertenecer a una tribu de elegidos que será salvada.
Provinciana, ignorante y xenófoba, aterrorizada por el mundo hostil
que entrevé por los medios, está atormentada por la pesadilla
racista de un alzamiento vengativo de los negros que hoy se encarna
en las hordas de invasores árabes envidiosos de su "modo de vida
americano".
Decadencia y regresión
Mis amigos europeos están asombrados por la histeria religiosa
reaccionaria que parece englobar a los Estados Unidos. ¿Cómo
explicarles esta caída en la decadencia y la regresión de la
sociedad estadounidense, en otro tiempo considerada como un modelo
democrático y progresista a seguir? En efecto, en el liberal siglo
XVIII los capitalistas americanos luchaban por la racionalidad, la
tolerancia y la ciencia en contra de la superstición y el
despotismo. Y ahora, en el neo-liberal siglo XXI los capitalistas
americanos combaten la racionalidad, la tolerancia y la ciencia y
predican la superstición y el despotismo. Si los jefes del imperio
americano se comportan más como Nerón o Calígula que como Wilson o
Roosevelt, es que este imperio -triunfante en 1945- es ya decadente.
De hecho, la sociedad americana siempre ha basculado entre sus
tradiciones democrático-progresistas y la cultura decadente,
violenta y reaccionaria del Sur esclavista. Las mayorías electorales
del partido Demócrata progresista de Wilson y de Roosevelt se
basaban en una alianza inestable entre los trabajadores inmigrantes
y pequeños burgueses cultos de las ciudades del Norte y los "Dixie-
crates", segregacionistas de los estados del Sur, apartheid donde
sólo los blancos podían votar y donde los Demócratas reinaban como
partido único a nivel local.
Pero todo basculó en 1968 con la revuelta de los negros y el apoyo
dado por el presidente demócrata Johnson a la causa de la igualdad
legal entre las razas. Como reacción, los "Dixie-crates", se pasaron
al partido Republicano conservador, para dar los votos del Sur y,
por tanto, la presidencia al reaccionario Nixon. Esta nueva derecha
domina la escena política americana.
Nixon y después Reagan lanzaron una contrarrevolución cultural
contra lo ganado en los años 60 (derecho a la IVE, libertad sexual,
antirracismo), cruzada en la que Bush es el nuevo caballero
cristiano. Por otra parte, los dos presidentes demócratas, Carter y
Clinton (ambos antiguos gobernadores de estados del Sur)
permanecieron en esta "línea" neo-liberal y belicista, a pesar de
algunas bonitas palabras sobre los "derechos humanos". Es el Clinton
de Arkansas quien, con los bombardeos en Afganistán y Sudán, anuncia
la nueva doctrina del unilateralismo militar americano que el Bush
de Texas retoma para justificar su guerra en Irak.
Después de 2004, con su primera verdadera victoria electoral, la
coalición reaccionaria de Bush se halla en posesión de todo el poder
y no se molesta en moderar sus orígenes sudistas decadentes ni su
alucinante visión regresiva del mundo. Pero no es la única América.
Hay otra, sana, democrática, idealista y tolerante, para quien la
religión y la moralidad son asuntos privados y los derechos del
individuo sagrados. Son los cuatro estadounidenses de cada cinco que
han defendido, contra una campaña de propaganda religiosa y estatal
altamente mediatizada, el derecho a morir de la pobre Terri Schiavo,
y que han dicho en un sondeo de la CBS que creían que los
Republicanos querían "aprovechar" esta tragedia por
razones "oportunistas" (8).
Por ahora, esta América está a la defensiva. Después de su exigua
derrota electoral de 2004, se siente traicionada por el partido
Demócrata por pasarse a la plegaria, y privada de acceso a los
medios. Esta América profunda mira estupefacta el desencadenamiento
mediatizado de una ola de psicosis religiosa de extrema derecha. Por
ahora, recula bajo los golpes, busca señales. Mientras, el elefante
de la guerra de Irak continúa apestando en el salón. Actualmente son
los valerosos soldados disidentes y las familias de los militares
los que han tomado la delantera al denunciar esta sucia guerra que
apesta (9). Nadie puede poner en cuestión su patriotismo. El
movimiento antiguerra estadounidense se está reagrupando tras de
ellos. En los años 60 terminó por dividir a la opinión, provocar la
crisis del régimen y forzar la retirada de las tropas
estadounidenses de Vietnam. El imperio de Bush se encuentra hundido
por mucho tiempo en Irak. La última palabra no está dicha.
¿De qué tienen miedo?
El movimiento por la paz y la justicia en los Estados Unidos busca
señales después de su desalentadora derrota electoral de noviembre
de 2003 y la traición del partido Demócrata, que ha abandonado sus
últimas posiciones oposicionistas y ha abrazado una política basada
en "la fe". Dado el hundimiento de las fuerzas estadounidenses en
Irak, el movimiento masivo antiguerra de 2003 no tardará en volver a
despertarse. En espera de eso, el régimen republicano de derechas se
ha endurecido. Guerra permanente, censura, campañas de histeria,
leyes excepcionales, aliados despóticos, prisiones atestadas,
tortura... Pero "¿por qué toda esta represión en una sociedad de
consumo, aparentemente estable y que domina el mundo como
superpotencia económica y militar incontestada?" La pregunta está
bien planteada (10). En psicoanálisis como en política, se supone
que donde hay represión hay una fuerza inhibida proporcional de la
que se tiene miedo. ¿De qué "retorno de lo inhibido" tienen miedo
los ocupantes de la Casa Blanca?
Recordemos que tanto Bush como Cheney, Wolfowitz y compañía vivieron
los años 60 como un traumatismo. En principio, debieron afrontar el
riesgo del servicio militar en Vietnam (que los tres consiguieron
evitar), después la profunda conmoción de la superpotencia americana
humillada por los revolucionarios vietnamitas en pijama. Además,
estos jóvenes conservadores ambiciosos estaban estupefactos ante el
espectáculo increíble de la sociedad americana desgarrada por la
resistencia a la guerra, la revuelta de los negros, los tumultos en
las grandes ciudades, los campus ocupados por los estudiantes en
rebelión, las mujeres liberándose, las revoluciones sexual y
cultural. Tanto oyeron repetir la palabra "revolución" que temieron
por sus privilegios e incluso por sus preciosas vidas (11).
Dueños del universo, esquizofrénicos
Vemos ahora a estos hijos de papá en el poder gracias a los
multimillonarios conservadores de su generación. Por una parte,
deben imaginarse como los "amos del universo" a quien todo se les
permite. En efecto, hoy por hoy han conseguido construir su propia
realidad y obligarnos a vivir en ella. Enriquecen a los "colegas"
capitalistas que financian sus campañas políticas exonerándoles de
impuestos, ofreciéndoles contratos carísimos, subsidios exorbitantes
y haciendo beneficioso el conjunto de la guerra a fin de repartirse
los recursos del planeta. El pensamiento único de su neoliberalismo
es un pensamiento mágico en donde los Estados Unidos pueden
continuar tomando en préstamo y gastando indefinidamente sin
devolver jamás. Poco importa que el capitalismo estadounidense
depredador no sea más productivo, que casi todos los
coches "americanos" y todos los televisores que compran los
consumidores estadounidenses sean importados, que los Estados Unidos
no exporten casi nada excepto armas, desechos y el dumping de
excedentes agrícolas subvencionados. Para el pensamiento mágico de
los especuladores de 2005 (como para los de 1929), este boom tendría
que continuar indefinidamente (12).
Pero los nuevos dueños del mundo son esquizofrénicos pues, por otra
parte, tienen miedo. Tienen miedo de todas esas multitudes que
hormiguean sobre la tierra, todas esas gentes pobres, extranjeras,
de razas y culturas incomprensibles a las que dominan y despojan.
Tienen miedo de su envidia, miedo de su violencia, miedo de su
capacidad para rebelarse otra vez como durante esos traumáticos años
60. Pues si la izquierda ha olvidado la potencia de esta ola
revolucionaria que en 1968 hizo tambalearse a varios regímenes (13),
la derecha de los privilegiados no ha olvidado el canguelo ni la
fragilidad repentinamente revelada del régimen. He ahí su pesadilla.
Cuanto más miedo, más tendencia tienen a reprimir, a evadirse en el
pensamiento mágico.
No obstante, los multimillonarios depredadores de Washington se dan
perfectamente cuenta de que ellos son un puñado comparado a los
millones de humanos a los que expolian. Ese abismo les debe dar
vértigo, ya que es mucho más profundo después de las terroríficas
erupciones volcánicas de los años 60. Y así es, pues tras la
revuelta de los zapatistas de Chiapas, las acciones de los
altermundistas contra la OMC en Seattle, en Montreal, en Cancún, en
Génova, el mundo entero está al corriente de sus vicios secretos. Y
ellos oyen a una nueva generación que grita por los cuatro costados
del globo: "El mundo no es una mercancía", y que proclama "Otro
mundo es posible".. Temible retorno de lo inhibido.
9 de abril 2005
Notas
(1) El psicoanalista Wilhelm Reich, antiguo miembro del círculo
freudiano de Viena, está considerado como el pionero del
psicoanálisis político con su análisis del ascenso del nazismo. (Por
el contrario, Freud ignoraba el problema hasta el punto de quedarse
acorralado en Viena en 1938). Ver su Fascismo y psicología de masas.
(2) Señalemos que esta autodenominada "feminista" es miembro de la
secta de los baptistas del Sur que, en su concilio de 2000 afirmaba
que según la ley de Cristo "la mujer debía obedecer a su marido".
(3) James Goodale, Report of the Independant Review Panel Concerning
President Bush's Texas Air National Guard Service, New York Review
of Books, 7 de Abril, 2005.
(4) Antiguo subsecretario de Guerra, este protegido de Bush
despreciaba no hace mucho a la "vieja Europa". Es este "Wolfie"
quien declaraba en 2002 que los iraquíes acogerían a los
americanos "con flores" y que los costes de la reconstrucción "se
cubrirían con los ingresos del petróleo iraquí".
5. "Dead wrong", ver el International Herald Tribune del 1 de mayo
de 2005.
(6) Al parecer, la Casa Blanca llegó a revelar al periodista de
derechas Robert Novak la identidad de Valerie Palme, agente secreto
de la CIA con el fin de vengarse de su marido, Joseph Wilson IV, ex
embajador de Bush, que desenmascaró la mentira de la compra por Irak
de materiales nucleares en África. Ver el N.Y. Times del 9 de abril
de 2005, p. 7.
(7) Incluso apoyaron a los paramilitares narcoterroristas de
derechas en Colombia y dieron la espalda al gobierno laborista de
Lula, no obstante perfectamente neo-liberal, en Brasil.
(8) New York Times 24 de marzo de 2005.
(9) Karen Houppert "The New Face of Protest", The Nation, 28 de
marzo de 2005
(10) ¿No emitió Freud la hipótesis de la existencia de
un "inconsciente" sobre la base de sus observaciones sobre la
represión?
(11) La idea de la revolución era tan popular en la época que fue
recuperada para los anuncios publicitarios. Por ejemplo el
eslogan "Dodge Revolution", que los obreros negros de las fábricas
de automóviles Dogde en Detroit hicieron famoso en 1968 con
su "Movimiento revolucionario Dodge".
(12) Por precaución, el Congreso americano prepara una legislación
que, por una parte, impide a los consumidores endeudados declarar la
bancarrota personal y, por otra, alivia la responsabilidad fiscal de
las sociedades anónimas en caso de quiebra. Si la burbuja estalla,
los directivos no perderán todo y sus empleados estarán obligados a
trabajar como siervos para rembolsar su tarjeta de crédito.
(13) Recordemos al presidente De Gaulle huido en Alemania (mayo de
1968) y el presidente Johnson que "dimitió", rechazando una
reelección segura (julio de 1968).

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home