La Familia Cisneros: los Bronfman de Venezuela
No sé si es una mezcla de Archivos X con Dinastía, es una teoría de la conspiración con más personajes que la guía telefónica, pero está muy interesante, me llegó en el correo de Sierra Jaguar, así que no es nada secreto, pero insisto es que es interesante... e intrincada.
Venezuela tenía hasta hace poco una relación "privilegiada" con el
narcotráfico sudamericano. Hasta 1983 exenta de la producción de
estupefacientes, Venezuela servía en cambio de estación de trasbordo y
"centro bancario" del narcotráfico.
Fueron narcodólares venezolanos, por ejemplo, los que iniciaron el torrente
de dinero "lavado" hacia el mercado de bienes raíces de Florida, antes de
que a la mafia colombiana se le ocurriese siguiera la idea. Llegó a tanto el
volumen de dinero lavado procedente de Venezuela que se convirtió en chiste
popular decir que Florida se había separado de los Estados Unidos ... para
ser un nuevo estado de Venezuela. Para 1980, se calculaba oficialmente que
el capital venezolano invertido en bienes raíces floridanos ascendía a más
de 1.100 millones de dólares. Y en 1983, según cálculos de un funcionario de
policía venezolano hechos públicos a principios de 1984, se lavaron en
Venezuela cerca de 5.000 millones de dólares.
Pero hace ya mucho que Venezuela perdió esa relación "privilegiada"; junto
con las casas bancarias que se lucran del narcotráfico hay ahora medio
millón de adictos, según se calcula, muchos de ellos hijos de los propios
narcofinancieros. Con todo, identificar el aparato del lavado de dólares y
sus jefes sigue siendo el medio más eficaz de identificar en su conjunto a
la mafia venezolana de los estupefacientes.
El 20 de julio de 1984 la revista venezolana Resumen informó sobre versiones
de que un miembro de la familia Cisneros, una de las más poderosas familias
financieras de Venezuela, estaba metido hasta los codos en el lavado de
dinero del narcotráfico en Florida. Según esa información, tomada en su
totalidad del libro In Banks We Trust, de la periodista izquierdista Penny
Lernoux, Oswaldo Cisneros Fajardo había estado vinculado a la World Finance
Corporation (WFC), una lavandería internacional de dólares. La WFC, habiendo
metido la pata ya demasiadas veces, finalmente se vino abajo, y su
presidente cubano-estadounidense, Guillermo Hernández Cartaya, paró en la
cárcel en pago de un delito relativamente leve: evasión de impuestos.
La crónica incluía algunos de los detalles más sórdidos de los negocios de
la WFC: canje de armas por drogas en el Caribe; recursos financieros puestos
a disposición del gobierno de Fidel Castro, etc. El reportaje suscitó aún
más interés por el hecho de que El Diario de Caracas acababa de publicar una
foto del presidente Lusinchi leyendo el libro de Lernoux, en compañía de dos
altos funcionarios. El pie de la foto aseguraba que los lectores se habían
interesado especialmente en los lazos de Cisneros con el mundo del
narcotráfico. Lo cual suscitó tanta indignación como si la revista Newsweek
hubiese acusado a David Rockefeller de lavar dinero sucio. La Organización
Diego Cisneros, compañía tenedora de la familia Cisneros, hizo publicar
desplegados de página entera en la prensa de Caracas en los cuales negaba
tener relación alguna con la World Finance Corporation, Credival, o el señor
Hernández Cartaya. Oswaldo Cisneros - en una entrevista con Resumen en la
que presentaba su versión del asunto - reconoció que en 1975 había
contratado a Hernández Cartaya para que le reorganizara la firma
inversionista Inversiones Fénix, a la cual se le llamó después Credival, y
que entre los dos habían constituido una subsidiaria de la WFC en Caracas.
Pero insistió que ése había sido el último negocio que habían hecho juntos,
y que no tenía conocimiento alguno - ni antes ni en ese momento - de que
Hernández Cartaya tuviese algo que ver con el narcotráfico o el lavado de
narcodólares.
Muchos salieron a defender la honra de Cisneros atacando la confiabilidad de
Lernoux, lo que resultaba harto fácil en vista de que su carrera de
"periodista" fue patrocinada por la KGB y una sarta de agencias vinculadas a
la inteligencia británica tanto en los Estados Unidos como en iberoamérica.
Pero la mayoría de las pruebas que presentó Lernoux sobre el tema de la WFC
fueron tomadas de los expedientes de luengas investigaciones realizadas por
varias instituciones estadounidenses (entre ellas el Congreso, la Dirección
de Aduanas, la Dirección de Estupefacientes y un gran jurado federal) sobre
Hernández Cartaya y la WFC.
Pero la verdadera historia de la familia Cisneros va mucho, mucho más allá
de los meros indicios que salieron a luz con motivo del escándalo de la WFC.
El error está en tratar de mirar hacia abajo desde la posición de poder de
la familia Cisneros, en lugar de hacia los lados y hacia arriba. El lector
vería las cosas más claras si, por ejemplo, le informáramos de la existencia
de una prestante familia iberoamericana que: Se inició en los negocios con
el patrocinio de uno de los principales bancos canadienses de Narcotráfico
S.A: el Royal Bank of Canada; Se ha asociado por mucho tiempo con la familia
Rockefeller, que le ha hecho el favor de venderle migajas de su imperio en
Iberoamérica, incorporando a sus miembros a las juntas directivas de varias
compañías tenedoras internacionales suyas, y que les ha permitido consolidar
esos lazos por matrimonio con sus parientes de la familia Phelps; Está
sólidamente vinculada a los grupos bancarios de Florida que se destacaron en
el escándalo de las drogas del gobierno de Jimmy Carter; Entró en sociedad
con una casa financiera de Florida cuyas ligas con terroristas y
narcotraficantes están bien documentadas, y que recibió millones de dólares
del Banco Narodni de Moscú; Lleva décadas promoviendo el liberalismo
económico de la Sociedad Mont Pelerin de Fiedrich von Haytek, que aboga por
la legalización del comercio de estupefacientes; y Se unió recientemente a
la campaña de David Rockfeller por hacer de la narcoeconomía jamaicana el
"modelo" para la cuenca caribeña en general.
Ahora tiene el lector una perspectiva adecuada para entender la verdadera
historia de los Cisneros, y comprender el hecho de que se trata del
equivalente venezolano de los Bronfman. No debe sorprenderle ya la
asociación del primo Oswaldo con el corrupto Hernández Cartaya.
El Imperio de la Familia
La fortuna de la familia Cisneros se centraliza en la Organización Diego
Cisneros (ODC), compañía tenedora cuyo valor se calcula en 3.000 millones de
dólares. La ODC descrita por un banquero neoyorquino relacionado con ella,
es una compañía "de tipo Gulf and Western", que abarca unas 50 firmas
productoras de bienes que van desde discos fonográficos, artículos
deportivos y computadoras hasta cosméticos y alimentos preparados, con
propiedades en los renglones de bienes raíces, agricultura, comunicaciones y
finanzas. "El grupo Cisneros, cuyas inversiones siempre han sido de
orientación internacional, se desbocó a hacer adquisiciones en los dos o
tres últimos años", comentó el banquero, añadiendo que se calcula,
"informalmente", que ha colocado unos mil millones de dólares en el
exterior.
Al igual que la Gulf and Western, dueña de Paramount Pictures, la ODC tiene
también su compañía de "entretenimiento": Venevisión. La familia Cisneros,
que adquirió esa compañía de televisión en 1961, cuando apenas arrancaba la
televisión en Venezuela, se ha valido de Venevisión para fomentar la cultura
del rocanrol y la pornografía, indispensable para crear en cualquier país el
ambiente hedonista, "chévere", de las drogas, de "sentirse bien". El
fenomenal éxito de las ventas de discos de las estrellas de rocanrol y el
disco - grabados por Sonorodven la fonográfica de la ODC - es apenas uno de
los efectos del poder publicitario que le da
Venevisión a la ODC.
El Royal Bank of Canada fue el que le dio al paterfamilias Diego Cisneros su
primera oportunidad en Caracas, tras emigrar este de Cuba en 1929. La
vinculación con el narcobanco canadiense continúa hasta la fecha, siendo
representante de los Cisneros en la junta directiva del Royal José Rafael
Revenga, vicepresidente ejecutivo de la ODC y vicepresidente de Venevisión.
En 1939 Diego se "independizo" y montó la primera franquicia embotelladora
de Pepsi-Cola en Venezuela, en compañía de su hermano Antonio. Ahora son
sinónimos en Venezuela Pepsi y Cisneros, y el hijo de Antonio, Oswaldo, es
el actual presidente de la compañía [2].
Pero fue Diego Cisneros quien hizo de la ODC el imperio comercial y
financiero que es hoy. En Venezuela, la palabra "Rockefeller" se convirtió
en asociación inevitable con la palabra "Cisneros". Junto con otras ricas
familias, la familia Cisneros se hizo cargo de muchos de los negocios
iniciados por los Rockfeller. Entre ellos, las subsidiarias venezolanas de
Sears Roehuck, la National Cash Register, y ese proyecto predilecto de
Nelson Rockefeller, los supermercados CADA. En un momento dado la ODC obtuvo
los servicios como "asesor internacional" de George S. Moore, expresidente
del banco neoyorquino Citibank y director emérito de W.R. Grace. Y Gustavo
Cisneros, hijo de Diego Cisneros, se hizo de una esposa bien conectada al
imperio Rockefeller: Patricia Phelps, de los Phelps del Eastern
Establishment estadounidense.Diego Cisneros sentía gran orgullo, además, de
ser miembro de la sociedad Mont Pelerin, eminentes ideólogos internacionales
de la "legalización de la economía ilegal" cuyas labores en pro de las
drogas citamos en los primeros capítulos. Diego Cisneros patrocinó numerosos
viajes de los propagandistas de la Mont Pelerin a Venezuela para arengar a
los empresarios del país, y su consigna de toda la vida, según informa su
propio hijo Gustavo, era nítida ideología Mont Pelerin: "Denme el hombre
apropiado, y trato hecho".
Al morir Diego en 1980, se hicieron cargo de los negocios sus hijos, Gustavo
y Ricardo Cisneros Rendiles, ocupando la presidencia y la vicepresidencia,
respectivamente, de la ODC. Gustavo devino heredero forzoso del imperio, y
ha continuado la labor de su padre como campeón del modelo de "libre
empresa" en la cuenca caribeña. Cuando David Rockefeller creó en 1981 el
"Comité Estadounidense-Jamaicano de Comerciantes" para impulsar el "modelo
jamaicano" de estupefacientes y libre empresa, Gustavo Cisneros anunció la
creación de una "Asociación Venezolana-Jamaicana de Comerciantes" parecida,
de la que se hizo copresidente.
La carrera de Gustavo como financista internacional va en ascenso. Es
vicepresidente de la filial venezolana de los Caballeros de la Soberana
Orden de Malta, y para 1981 se había incorporado a la junta internacional de
asesores del Chase Manhattan Bank, uniéndose a gente de la calaña de Henry
Kissinger y su socio Per Gyllenhammer de la Volvo; "Joe" Martínez de Hoz, de
Argentina; Y.K. Pao, de la Worldwide Shipping Corporation de Hong Kong; Ian
D. Sinclair, presidente de Canadian Pacific Enterprises, Ltd; y el
presidente de la Royal Dutch Petroleum Co., G.A. Wagner. Todos ellos, por
supuesto, encabezados por David Rockefeller. En noviembre de 1983 pusieron a
Gustavo en la junta internacional de asesores de Pan American World Airways
(PanAm), donde convergen, entre otros, Sol Linowitz, de United Brands; Cyrus
Vance, abogado de Gulf and Western; Theodore Hesburgh, rector de la
Universidad de Nortre Dame; y Yet Keung-kan, presidente del Bank of East
Asia, de Hong Kong. Ahora se ha sumado también a sus "realizaciones" una
nueva posición en la junta internacional de asesores de la Beatrice Foods.
Los lazos de Cisneros con la combinación Carter-Vance no son nuevos. Según
fuentes en Washington, durante el gobierno de Jimmy Carter, Cyrus Vance,
entonces secretario de Estado, a menudo se valía de Cisneros como
"interlocutor" con ciertos grupos políticos de la
región. Cisneros y su viejo camarada Pedro Tinoco, hijo, hicieron desde
Caracas cuanto estuvo de su parte para impulsar el boom financiero
venezolano en Florida. Cuando Robert Graham, gobernador de ese estado y
ferviente partidario del esquema de "banca libre", llegó a Caracas en
octubre de 1980 para estimular las inversiones venezolanas en Florida,
Gustavo Cisneros y Pedro Tinoco, hijo, fueron quienes le organizaron el gran
agasajo a él y a sus patrocinadores. Pero la conexión también se extiende,
por supuesto, al ámbito financiero. Por 1978 los Cisneros adquirieron
propiedad minoritaria del Florida First National Bank de Jacksonville, la
principal integrante de una compañía tenedora de alcance estatal llamada
Florida National Bank of Florida. Puso a Tinoco en la junta directiva del
banco para representar allí el interés de los Cisneros.
Ahora, resulta que el Florida First National es un banco interesante. Es uno
de los tres bancos floridanos que encabezaron la pelea por levantar las
restricciones bancarias en ese estado hacia fines de los setentas. Tales
modificaciones de la ley eran indispensables para convertir a Florida
prácticamente en un refugio bancario para el dinero del narcotráfico.
La Florida National Banks tiene también otro rasgo muy interesante: era la
principal tenedora de la Charter Oil Company, que tenía en la junta
directiva de Florida National dos de sus directores: Edward Ball y el
presidente de la Charter, Raymond Mason. La Charter, que quebró en 1984,
alcanzó notoriedad cuando salió la noticia de que había servido como
conducto de las compras de petróleo libio impulsadas por Billy Carter, el
hermano del presidente. Ese escándalo pasó a la historia como el "Escándalo
Billygate".
Pero a Gustavo Cisneros no lo perjudicó en lo mínimo todo eso. Todo lo
contrario: en 1981, según se dice, vendió sus acciones, obteniendo de ellas
una ganancia multimillonaria.
La World Finance Corporation y el enlace cubano
Pareciera que Oswaldo Cisneros, primo de Gustavo, dirige en Venezuela mucho
más que la compañía Pepsi-Cola. Según un informe que apareció el 1 de julio
de 1984 en El Diario de Caracas, Oswaldo es el enlace de una plan para
reestablecer relaciones comerciales y diplomáticas entre Venezuela y Cuba,
con la esperanza de legitimar su calidad actual de intermediario comercial
cubano-estadounidense, en violación del embargo impuesto por los Estados
Unidos a Cuba. El Diario de Caracas sostuvo que Cisneros visitó Cuba en un
avión del a
Pepsi-Cola el 7 de junio de 1984 y que se reunió personalmente con Fidel
Castro. En una entrevista concedida el 12 de Agosto a la revista Resumen,
Cisneros no negó que hubiese viajado a Cuba, pero insistió que fue por
motivos de familia y personales, que la reunión con Castro ocurrió por "pura
casualidad" y que sólo se habló de "una serie de generalidades". Oswaldo
agregó que tenía muchos otros miembros de la junta directiva de Pepsi que
habían participado en la invasión de Bahía de Cochinos y que todo el cuento
era un intento de desacreditar sus bien cultivadas credenciales
anticastristas.
Pero hay otras cosas que le falta explicar a Oswaldo Cisneros. Su esposa, la
cubana Ella Fontanals de Cisneros, es hermana de José Fontanals Pérez,
actualmente miembro de la junta directiva del Banco Nacional de Cuba, en La
Habana, y asesor económico de Fidel Castro. Los nexos de Ella con su hermano
no son cosa del pasado; su esposo Oswaldo reconoció en su entrevista con
Resumen que él facilitó por lo menos una visita discreta de José Fontanals a
Caracas, para asistir al funeral de su madre.
Según se dice, Ella vive parte del tiempo en Caracas y parte en Nueva York,
y fuentes cercanas a la DEA informan que en esta ciudad frecuenta sitios a
donde acuden también diplomáticos cubanos, tanto en funciones como
retirados, así como narcotraficantes colombianos, entre ellos Jemel Nassel
de Lehder, ex esposa del rey de la mafia colombiana, Carlos Lehder.
Quizá el lector se pregunte cómo puede el clan anticastrista de Cisneros
departir amigablemente con los actuales diplomáticos fidelistas.La historia
de la World Finance Corporation (WFC), narrada en varias comisiones del
Congreso de los Estados Unidos, demuestra que la imbricación de las redes
castristas y anticastristas en el cálido bajo mundo de las drogas no es tan
"imposible" como quisiera Oswaldo Cisneros que creyeran los investigadores.
La WFC fue fundada en Coral Gables, Florida, por un banquero cubano en el
exilio, de apellido Hernández Cartaya. Este sujeto tenía desde el principio
algún tipo de contacto en las organizaciones de inteligencia; participó en
la invasión de Bahía de Cochinos, lo capturaron, lo liberaron, y entró a
trabajar en el Citizens and Southern Bank de Atlanta hasta que decidió poner
su propio negocio. El abogado de la WFC, cuya firma aparece en el acta
constitutiva de esa entidad, era Walter Sternling Surrey, muy bien
relacionado ex agente de la OSS, quien se quedó con la WFC hasta 1976.
Surrey era también el abogado de Ronald Stark, un terrorista que cumple
sentencia en Italia por sus vínculos con las Brigadas Rojas. Antes de sus
actividades en Italia con los círculos del narcoterrorismo Stark había sido
miembro de la Brotherhood of Eternal Love,( fachada CIA) organización que
partició en la producción de la mayoría de los alucinógenos que se
distribuyeron en los Estados Unidos a lo largo de los setenta. Esta
hermandad, con la que nos toparemos en capítulos posteriores, fue uno de los
primeros conductos del narcotráfico y el lavado de dinero sucio entre los
Estados Unidos, el Caribe y América Central.
Según varios informes, la WFC fue desde el principio una lavandería de
narcodinero. Ya en 1977 era propietaria de nueve compañías más en banco en
Miami, así como de subsidiarias en ocho países iberoamericanos. Unibank, una
filial panameña, controlaba sucursales en las Antillas holandesas, las islas
Caimán, Londres, los Emiratos Árabes Unidos y Texas. A los siete años de
existencia, la hoja de balance de la WFC arrojaba un saldo positivo de más
de 500 millones de dólares. Una mala (y posiblemente ilegal) inversión en
los Emiratos Árabes Unidos echó por tierra el grupo en 1977, le costó a los
inversionistas 55 millones de dólares y obligó a Hernández Cartaya a huir
del país con un pasaporte colombiano falso. La investigación posterior al
desplome de la WFC reveló que una subsidiaria de la que poseían el 98 por
ciento, el National Bank of South Florida, estaba involucrada en el lavado
de narcodinero, los llamados autopréstamos y varios otros abusos.
Pero antes que todo eso sucediera, la WFC había obtenido un préstamo de 2
millones de dólares del Narodny Bank de Moscú en 1975. A juzgar por las
pruebas disponibles, Hernández Cartaya había hecho más que suficiente para
merecerlo.La red WFC incluía a la escoria del bajo mundo financiero del
continente. El representante colombiano del grupo inversionista panameño de
la WFC, el Unibank, era Jaime Mosquera, banquero colombiano que fue a dar a
la cárcel en 1982 por fraude. Mosquera era contacto de Hernández Cartaya
desde que ambos trabajaron en Citizens and Southern, siendo Mosquera el
representante de ese banco en Bogotá. Una de las primeras acciones de la WFC
fue comprar un banco colombiano pequeño, el Banco del Estado, e instalar a
Mosquera como presidente. En 1975, Unibank trató de negociar un papel
estelar en un préstamo de 100 millones de dólares al instituto agrícola
Idema, propiedad del Estado colombiano, valiéndose para ello de la
influencia de Christian Mosquera, hermano de Jaime que por aquel entonces
era superintendente bancario de Colombia. Según testimonio ante la comisión
del Congreso de los Estados Unidos que investigó la maniobra de la WFC,
Hernández Cartaya era al mismo tiempo representante secreto del gobierno
cubano y se proponía usar el préstamo como incentivo para que el gobierno de
López Michelsen cooperara con Cuba en las rutas "norteñas" del narcotráfico.
El Unibank de Panamá fungía también como conducto de las compras de armas de
los sandinistas, antes de que el grupo rebelde auspiciado
por los cubanos derrocara a Anastasio Somoza en 1978. También se tienen
informes preliminares de que Unibank mediaba el canje de armas por drogas
tanto en Venezuela como en Colombia.Hernández Cartaya era un tipo versátil.
También se le acusó de financiar las actividades terroristas del notorio
grupo anticastrista de Orlando Bosch. Un funcionario de la WFC, un tal Duney
Pérez Alamo, pertenecía al grupo de Bosch y era amigo íntimo de Gaspar
Jiménez, el agente de Bosch que arrestaron en México en 1976 cuando intentó
secuestrar al cónsul general cubano en la ciudad de México. Fuentes del
gobierno mexicano citadas por Lernoux afirman que el gobierno tiene pruebas
de que la WFC pagó 50.000 dólares para que Jiménez se escapara de la cárcel,
con la condición de que Jiménez cerrara el pico en relación a la WFC.
Los nexos de la WFC con los principales narcotraficantes eran abundantes.
Los expedientes de la Dirección de Estupefacientes indican que uno de los
colaboradores más allegados de Hernández Cartaya era un vendedor mayorista
de drogas que trabajaba con la mafia de Santo Traficante. En todo caso, la
financiera Dominion Mortagage Corporation, vinculada a Traficante, registró
sus oficinas con el mismo domicilio que las de la WFC de Hernández Cartaya.
La DEA sostiene además que un empleado de la WFC llamado Enrique "Kaki"
Argomaniz era sospechoso de tráfico de drogas y armas y que es hermano del
conocido mayorista de narcóticos Alberto Argomaniz.
Oswaldo Cisneros le ratificó a la revista Resumen de Venezuela que trabajó
con Hernández Cartaya, de la WFC, pero insistió, "nunca supe, ni puedo
afirmar que Hernández Cartaya haya estado conectado" con el comercio de la
droga. Según su versión, Hernández Cartaya y Cisneros efectivamente fundaron
conjuntamente una subsidiaria de la WFC en 1975-1976; la relación duró un
año, tras el cual se acabó la relación de Hernández Cartaya con Inversiones
Fénix, y no se volvió a saber nada de ellos, supuestamente.
Pedro Tinoco, hijo: socio de Cisneros
El abogado Pedro Tinoco, hijo, representante venezolano del Banque
Sudameris, el banco de los intereses financieros jesuitas y de las compañías
aseguradoras venecianas, es socio de Cisneros en diversos negocios.
Informalmente, a Tinoco se le conoce también como "el hombre del Chase" en
Caracas, así como el contacto principal de la familia Rothschild. Gracias a
su posición como primer ejecutivo del Banco Latino de Venezuela, ocupa una
destacada posición en el llamado "Grupo Occidente", el más poderoso grupo
empresarial en la frontera colombo-venezolana, uno de los sitios más
concentrados del mundo en lo que a cultivo de drogas se refiere.Los
banqueros de Caracas pintan a Tinoco como "el banquero más listo de la
ciudad... joven, agudo y siempre en acción". También pudiera ser uno de los
más sucios. Sus vínculos con la familia Cisneros Rendiles son tales que se
los considera como un solo grupo. Por ejemplo, en 1981, Gustavo Cisneros lo
nombró presidente de la junta directiva de la cadena de supermercados
CADA.Cuando el Banco Latino decidió crear una nueva sede central en 1980,
Tinoco obtuvo el préstamo del Banque Sudameris, de la Banca della Svizzera
Italiana, de American Express International Banking Corporation y de Araven
Finance, Ltd. (asociación de la Kuwait International Investment Company,
Morgan Grenfell el Banco Consolidado de Venezuela, y el Banco Latino, del
mismo Tinoco).Tal como se ha documentado en este libro, éste es el grupo que
maneja grandes cantidades de dinero ilegal. Las oficinas de Sudameris,
American Express y las más venerables compañías aseguradoras venecianas son
omnipresentes en toda Iberoamérica. Ellas controlan el negocio de seguros y
reaseguros y otros grandes negocios relacionados. De 1981 a 1983,
Iberoamérica perdió más de mil millones de dólares en "fuga de capitales",
la mayor parte ilegales, y continúa perdiendo fondos en este momento, los
cuales se dirigen hacia el sistema financiero de ultramar. Cuentas falsas,
falsas pólizas de seguros, subsidiarias falsas que emplean falsos
consultores y fletan barcos y aviones falsos, van a cuentas bancarias de
ultramar, y después de ahí a condominios e Miami o adonde sea. Existe una
economía fantasma cuyo propósito es extraer fondos de Iberoamérica, y la
sostienen compañías mil millonarias como la Generali. Como ya anotamos, el
mismo grupo Cisneros tiene mil millones de dólares fuera de Venezuela.
Gustavo Cisneros Rendiles, Oswaldo Cisneros Fajardo, Pedro Tinoco y sus
amigos mantienen un pie en esta economía fantasma. Ellos trabajan a un nivel
bastante superior al de los meros políticos del país, a quienes se dignan
dar apoyo económico de vez en cuando para obtener un favor aquí y allá.
Continuamente se codean - quizás con un ligero estremecimiento - con los
Hernández Cartaya y la World Finance Corporation. Como ya se dijo, el
Hongkong and Shangai Bank no mantiene bolsas de heroína en sus bóvedas, ni
acostumbra prestarle dinero a los mercaderes de del interior de Tailandia
que cosechan la amapola; lo que hace es funcionar como banco central y
emisor de moneda para los cientos de bancos chinos de ultramar que sí lo
hacen. El Citibank no maneja directamente a sabiendas la fuga d apitales;
sus funcionarios del "personal bancario internacional" mantienen una pequeña
lista de excolegas que lo hacen por ellos, para que el Citibank pueda ser el
recipiente final de estos depósitos. El HongShang describe esto como "libre
empresa", y los ideólogos de la Sociedad Mont Pelerin se encargan de
elaborar las justificaciones filosóficas del caso.
Lo importante no es tanto que se atrape a Oswaldo Cisneros con las manos en
la masa, aunque eso no deja de ser divertido; más que eso, la Organización
Diego Cisneros, el Grupo Latino, y el resto de los de su calaña colaboran
con los banqueros de la orden jesuita y los bancos de liquidación de los
viejos fondos europeos para ordenar los asuntos de las naciones y sus
sistemas financieros, en tal forma que un Hernández Cartaya estará a su
disposición a cualquier hora que le truenen los dedos. En el remolino del
bajo mundo financiero, ladrones y hampones como Cartaya compiten entre sí
por las gracias de los olímpicos, quienes escogen a sus sirvientes de entre
los sobrevivientes.
Apéndice al resumen:
. Félix Salcedo y Jairo Slebi, representantes al parlamento colombiano por
el ala lopista del Partido Liberal fueron sorprendidos in fraganti vendiendo
cocaína en Venezuela. El comprador era Alberto Abello, secretario privado
del Senador de COPEI, Valmore Acevedo Amaya. El juez que se encargó del caso
por órdenes de Gonzalo García Bustillos (que ocupaba el cargo de Secretario
de la Presidencia, siendo Presidente Luis Herrera Campins) liberó a todos
los detenidos a las 72 horas.
. El 30 de abril de 1983, fueron decomisados 667 kilos de cocaina de alta
pureza, encontrados en el interior de una avioneta que había aterrizado en
Charallave, cerca de Caracas. Este avión procedía de Colombia y era
propiedad del ganadero Lizardo Márquez Pérez, militar retirado residenciado
en el Estado Táchira. Uno de los socios de Lizardo Márquez Pérez era nada
menos que el comandante regional del ejército venezolano en la frontera con
Colombia, general Italo del Valle Alliegro, quien posteriormente sería
Ministro de la Defensa de Carlos A. Pérez en su segundo período
presidencial. Era el decomiso más grande de América Latina y el segundo en
el mundo, sólo uperado
por los 800 kilos de cocaína capturados apenas unos meses antes en Miami.
Lizardo Márquez Pérez huyó a Medellín y fue detenido en los EE.UU. cuando el
10 de noviembre de 1984 intentó cruzar la frontera con Nicaragua.
. El 26 de Febrero de 1984, las autoriades policiales venezolanas
encontraron 136 kilos de cocaina de alta pureza en el interior de un avión
super king 200, propiedad del mayor retirado del ejército Francisco Ocando
Paz. Este fue detenido en Denver, Colorado y fue extraditado a Venezuela el
12 de Mayo de 1989.
. El 5 de Noviembre de 1985, la juez Kirse Rodríguez dictó auto de detención
contra el general del ejército venezolano, Pedro María Díaz Paredes, quien
había sido presidente de la Corte Marcial de la República de Venezuela. Se
le vinculaba al decomiso de 453 kilos de cocaina de alta pureza en una
carretera del Estado Falcón. Aunque siempre se declaró inocente, dos de sus
nietos fueron detenidos al tratar de pasar cierta cantidad de droga a su
abuelo, detenido en el internado judicial de Coro. Díaz Paredes pagó una
condena de siete años y cuatro meses antes de obtener la libertad por
razones de salud y avanzada edad.
. El general de brigada Alexis Ramón Sánchez Paz, quien llegó a ocupar la
dirección de inteligencia del ejército venezolano, fue atrapado por la
autoridades norteamericanas, a principios de 1992, cuando intentaba negociar
50 kilogramos de cocaina. El caso de este general es particular, puesto que
su afición por las drogas era harto conocida. Sin embargo lo detuvieron
pocas horas después del intento de golpe del 4 Febrero, al parecer para
utilizarlo como argumento contra las fuerzas armadas, en momentos en que la
popularidad del Carlos Andrés Pérez había caído a menos del 10%, contra el
90% del teniente coronel Hugo Chávez Frías.
. El 12 de Septiembre de 1992, otro caso escandaliza al país. Se conoce que
desde 1990, la Dirección de Inteligencia Militar vigilaba a oficiales de las
Fuerzas Armadas de Cooperación (Guardia Nacional). Uno de los oficiales
investigados es el general de brigada Ramón Benigno Guillén Dávila, oriundo
de Tovar, estado Mérida, Jefe de la División antidrogas de la Guardia
Nacional. Varios cargamentos de drogas, que en conjunto llegaban a superar
los 1500 kilogramos de cocaina, eran la prueba del delito.
. El 14 de Julio de 1991, dos cubanos anticastristas, Lázaro Rogelio Ugarte
Bresslau (quien llegó a Venezuela como enlace entre la CIA y el SIFA en
1969) y Orlando García Vasquez (probablemente nombres falsos), que se
desempeñaban como "asesores" de seguridad de Carlos A. Pérez con sueldos de
2800 dólares mensuales, fueron acusados por un funcionario de la Dirección
de Inteligencia Militar, Osmeiro Carneiro de estar vinculados a varias
estafas al Estado venezolano, de la voladura del avión cubano (ocurrida en
1976 y que produjo la muerte de 72 atletas cubanos), el asesinato de
personalidades políticas en Caracas, Maracaibo y Maracay (Luis Núñez
Tenorio, Alberto Aguiar Serradas y Mateo Huizi, entre otros), además de
estar vinculados con el narcotráfico. Ambos salieron del país de la mano de
Carlos Andrés Pérez no sin antes haber llenado sus bolsillos con dólares de
la partida secreta.
. El 23 de Enero de 1991, efectivos de la Guardia Nacional decomisan en la
alcabala de Peracal un cargamento de 621 kilogramos de cocaina pura dentro
de un camión. El camión era conducido por Silvestre Mario Schillachi, un
italiano, nacionalizado norteamericano. Este
señor confesó que la droga debía entregarla a Edwin Rincón. Durante el
allanamiento de la residencia de Edwin Rincón se decomisa un automóvil de
lujo, marca BMW, que de acuerdo al Registro Automotor Permanente (RAP)
pertenece al general Herminio Fuermayor, ombrado Director de Inteligencia
Militar por el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. El general Herminio
Fuenmayor "explicó" que el auto pertenecía al empresario zuliano Ivan
Camacho Fernández, socio mayoritario del Grupo Colón y que fuera acusado por
Carneiro de ser "el capo de la droga en el Zulia". Carlos Andrés Pérez no
tuvo otro remedio que pedirle la renuncia al General Fuenmayor, quien reside
en el país, trabajando por su cuenta y ayudando, con declaraciones e
investigaciones de todo tipo, a su amigo del alma, a su protector y
benefactor, el Presidente Pérez.
La conexión cubana
Por conducto de Ernesto Samper Pizano, coordinador de la campàña
presidencial de Alfonso López Michelsen en 1982, el narcotraficante
Carlos Enrique Lehder aportó grandes cantidades de dinero a la causa de ese
ex presidente colombiano.Al parecer, Lehder también trabajó para los cubanos
por mediación de Robert Vesco quien fue testaferro de la mafia rusa. Los
servicios de inteligencia estadounidenses afirmaban que Lehder y Vesco eran
los proveedores más importantes de cocaína para los Estados Unidos. La
revista Forbes señaló en su edición del 4 de Septiembre de 1984:"La
autoridades federales tienen la certeza de eque Vesco es el cerebro de lo
que parece ser un gran comercio en doble sentido entre Cuba y el continente
norteamericano. Las actas de los juicios federales de narcóticos en Florida
y un caso que surgió en Tejas, al que se aplicó la ley sobre comercio con el
enemigo, parecen sustanciar esa conclusión. Hasta ahora han muerto cuatro
personas vinculadas con Vesco, a medida que siguen acumulándose las
coincidencias. Esto no es una pesadilla cualquiera. Se dice que las
operaciones de Vesco se realizan con la total cooperación del servicio de
inteligencia cubano. Vesco ayuda a organizar los cargamentos de heroína,
cocaína y marihuana de Sudamérica a Cuba, allí los pasa a lanchas y
avionetas pequeñas, y los despacha a los estados Unidos y Canadá".
Mario Lopez Ibañez
narcotráfico sudamericano. Hasta 1983 exenta de la producción de
estupefacientes, Venezuela servía en cambio de estación de trasbordo y
"centro bancario" del narcotráfico.
Fueron narcodólares venezolanos, por ejemplo, los que iniciaron el torrente
de dinero "lavado" hacia el mercado de bienes raíces de Florida, antes de
que a la mafia colombiana se le ocurriese siguiera la idea. Llegó a tanto el
volumen de dinero lavado procedente de Venezuela que se convirtió en chiste
popular decir que Florida se había separado de los Estados Unidos ... para
ser un nuevo estado de Venezuela. Para 1980, se calculaba oficialmente que
el capital venezolano invertido en bienes raíces floridanos ascendía a más
de 1.100 millones de dólares. Y en 1983, según cálculos de un funcionario de
policía venezolano hechos públicos a principios de 1984, se lavaron en
Venezuela cerca de 5.000 millones de dólares.
Pero hace ya mucho que Venezuela perdió esa relación "privilegiada"; junto
con las casas bancarias que se lucran del narcotráfico hay ahora medio
millón de adictos, según se calcula, muchos de ellos hijos de los propios
narcofinancieros. Con todo, identificar el aparato del lavado de dólares y
sus jefes sigue siendo el medio más eficaz de identificar en su conjunto a
la mafia venezolana de los estupefacientes.
El 20 de julio de 1984 la revista venezolana Resumen informó sobre versiones
de que un miembro de la familia Cisneros, una de las más poderosas familias
financieras de Venezuela, estaba metido hasta los codos en el lavado de
dinero del narcotráfico en Florida. Según esa información, tomada en su
totalidad del libro In Banks We Trust, de la periodista izquierdista Penny
Lernoux, Oswaldo Cisneros Fajardo había estado vinculado a la World Finance
Corporation (WFC), una lavandería internacional de dólares. La WFC, habiendo
metido la pata ya demasiadas veces, finalmente se vino abajo, y su
presidente cubano-estadounidense, Guillermo Hernández Cartaya, paró en la
cárcel en pago de un delito relativamente leve: evasión de impuestos.
La crónica incluía algunos de los detalles más sórdidos de los negocios de
la WFC: canje de armas por drogas en el Caribe; recursos financieros puestos
a disposición del gobierno de Fidel Castro, etc. El reportaje suscitó aún
más interés por el hecho de que El Diario de Caracas acababa de publicar una
foto del presidente Lusinchi leyendo el libro de Lernoux, en compañía de dos
altos funcionarios. El pie de la foto aseguraba que los lectores se habían
interesado especialmente en los lazos de Cisneros con el mundo del
narcotráfico. Lo cual suscitó tanta indignación como si la revista Newsweek
hubiese acusado a David Rockefeller de lavar dinero sucio. La Organización
Diego Cisneros, compañía tenedora de la familia Cisneros, hizo publicar
desplegados de página entera en la prensa de Caracas en los cuales negaba
tener relación alguna con la World Finance Corporation, Credival, o el señor
Hernández Cartaya. Oswaldo Cisneros - en una entrevista con Resumen en la
que presentaba su versión del asunto - reconoció que en 1975 había
contratado a Hernández Cartaya para que le reorganizara la firma
inversionista Inversiones Fénix, a la cual se le llamó después Credival, y
que entre los dos habían constituido una subsidiaria de la WFC en Caracas.
Pero insistió que ése había sido el último negocio que habían hecho juntos,
y que no tenía conocimiento alguno - ni antes ni en ese momento - de que
Hernández Cartaya tuviese algo que ver con el narcotráfico o el lavado de
narcodólares.
Muchos salieron a defender la honra de Cisneros atacando la confiabilidad de
Lernoux, lo que resultaba harto fácil en vista de que su carrera de
"periodista" fue patrocinada por la KGB y una sarta de agencias vinculadas a
la inteligencia británica tanto en los Estados Unidos como en iberoamérica.
Pero la mayoría de las pruebas que presentó Lernoux sobre el tema de la WFC
fueron tomadas de los expedientes de luengas investigaciones realizadas por
varias instituciones estadounidenses (entre ellas el Congreso, la Dirección
de Aduanas, la Dirección de Estupefacientes y un gran jurado federal) sobre
Hernández Cartaya y la WFC.
Pero la verdadera historia de la familia Cisneros va mucho, mucho más allá
de los meros indicios que salieron a luz con motivo del escándalo de la WFC.
El error está en tratar de mirar hacia abajo desde la posición de poder de
la familia Cisneros, en lugar de hacia los lados y hacia arriba. El lector
vería las cosas más claras si, por ejemplo, le informáramos de la existencia
de una prestante familia iberoamericana que: Se inició en los negocios con
el patrocinio de uno de los principales bancos canadienses de Narcotráfico
S.A: el Royal Bank of Canada; Se ha asociado por mucho tiempo con la familia
Rockefeller, que le ha hecho el favor de venderle migajas de su imperio en
Iberoamérica, incorporando a sus miembros a las juntas directivas de varias
compañías tenedoras internacionales suyas, y que les ha permitido consolidar
esos lazos por matrimonio con sus parientes de la familia Phelps; Está
sólidamente vinculada a los grupos bancarios de Florida que se destacaron en
el escándalo de las drogas del gobierno de Jimmy Carter; Entró en sociedad
con una casa financiera de Florida cuyas ligas con terroristas y
narcotraficantes están bien documentadas, y que recibió millones de dólares
del Banco Narodni de Moscú; Lleva décadas promoviendo el liberalismo
económico de la Sociedad Mont Pelerin de Fiedrich von Haytek, que aboga por
la legalización del comercio de estupefacientes; y Se unió recientemente a
la campaña de David Rockfeller por hacer de la narcoeconomía jamaicana el
"modelo" para la cuenca caribeña en general.
Ahora tiene el lector una perspectiva adecuada para entender la verdadera
historia de los Cisneros, y comprender el hecho de que se trata del
equivalente venezolano de los Bronfman. No debe sorprenderle ya la
asociación del primo Oswaldo con el corrupto Hernández Cartaya.
El Imperio de la Familia
La fortuna de la familia Cisneros se centraliza en la Organización Diego
Cisneros (ODC), compañía tenedora cuyo valor se calcula en 3.000 millones de
dólares. La ODC descrita por un banquero neoyorquino relacionado con ella,
es una compañía "de tipo Gulf and Western", que abarca unas 50 firmas
productoras de bienes que van desde discos fonográficos, artículos
deportivos y computadoras hasta cosméticos y alimentos preparados, con
propiedades en los renglones de bienes raíces, agricultura, comunicaciones y
finanzas. "El grupo Cisneros, cuyas inversiones siempre han sido de
orientación internacional, se desbocó a hacer adquisiciones en los dos o
tres últimos años", comentó el banquero, añadiendo que se calcula,
"informalmente", que ha colocado unos mil millones de dólares en el
exterior.
Al igual que la Gulf and Western, dueña de Paramount Pictures, la ODC tiene
también su compañía de "entretenimiento": Venevisión. La familia Cisneros,
que adquirió esa compañía de televisión en 1961, cuando apenas arrancaba la
televisión en Venezuela, se ha valido de Venevisión para fomentar la cultura
del rocanrol y la pornografía, indispensable para crear en cualquier país el
ambiente hedonista, "chévere", de las drogas, de "sentirse bien". El
fenomenal éxito de las ventas de discos de las estrellas de rocanrol y el
disco - grabados por Sonorodven la fonográfica de la ODC - es apenas uno de
los efectos del poder publicitario que le da
Venevisión a la ODC.
El Royal Bank of Canada fue el que le dio al paterfamilias Diego Cisneros su
primera oportunidad en Caracas, tras emigrar este de Cuba en 1929. La
vinculación con el narcobanco canadiense continúa hasta la fecha, siendo
representante de los Cisneros en la junta directiva del Royal José Rafael
Revenga, vicepresidente ejecutivo de la ODC y vicepresidente de Venevisión.
En 1939 Diego se "independizo" y montó la primera franquicia embotelladora
de Pepsi-Cola en Venezuela, en compañía de su hermano Antonio. Ahora son
sinónimos en Venezuela Pepsi y Cisneros, y el hijo de Antonio, Oswaldo, es
el actual presidente de la compañía [2].
Pero fue Diego Cisneros quien hizo de la ODC el imperio comercial y
financiero que es hoy. En Venezuela, la palabra "Rockefeller" se convirtió
en asociación inevitable con la palabra "Cisneros". Junto con otras ricas
familias, la familia Cisneros se hizo cargo de muchos de los negocios
iniciados por los Rockfeller. Entre ellos, las subsidiarias venezolanas de
Sears Roehuck, la National Cash Register, y ese proyecto predilecto de
Nelson Rockefeller, los supermercados CADA. En un momento dado la ODC obtuvo
los servicios como "asesor internacional" de George S. Moore, expresidente
del banco neoyorquino Citibank y director emérito de W.R. Grace. Y Gustavo
Cisneros, hijo de Diego Cisneros, se hizo de una esposa bien conectada al
imperio Rockefeller: Patricia Phelps, de los Phelps del Eastern
Establishment estadounidense.Diego Cisneros sentía gran orgullo, además, de
ser miembro de la sociedad Mont Pelerin, eminentes ideólogos internacionales
de la "legalización de la economía ilegal" cuyas labores en pro de las
drogas citamos en los primeros capítulos. Diego Cisneros patrocinó numerosos
viajes de los propagandistas de la Mont Pelerin a Venezuela para arengar a
los empresarios del país, y su consigna de toda la vida, según informa su
propio hijo Gustavo, era nítida ideología Mont Pelerin: "Denme el hombre
apropiado, y trato hecho".
Al morir Diego en 1980, se hicieron cargo de los negocios sus hijos, Gustavo
y Ricardo Cisneros Rendiles, ocupando la presidencia y la vicepresidencia,
respectivamente, de la ODC. Gustavo devino heredero forzoso del imperio, y
ha continuado la labor de su padre como campeón del modelo de "libre
empresa" en la cuenca caribeña. Cuando David Rockefeller creó en 1981 el
"Comité Estadounidense-Jamaicano de Comerciantes" para impulsar el "modelo
jamaicano" de estupefacientes y libre empresa, Gustavo Cisneros anunció la
creación de una "Asociación Venezolana-Jamaicana de Comerciantes" parecida,
de la que se hizo copresidente.
La carrera de Gustavo como financista internacional va en ascenso. Es
vicepresidente de la filial venezolana de los Caballeros de la Soberana
Orden de Malta, y para 1981 se había incorporado a la junta internacional de
asesores del Chase Manhattan Bank, uniéndose a gente de la calaña de Henry
Kissinger y su socio Per Gyllenhammer de la Volvo; "Joe" Martínez de Hoz, de
Argentina; Y.K. Pao, de la Worldwide Shipping Corporation de Hong Kong; Ian
D. Sinclair, presidente de Canadian Pacific Enterprises, Ltd; y el
presidente de la Royal Dutch Petroleum Co., G.A. Wagner. Todos ellos, por
supuesto, encabezados por David Rockefeller. En noviembre de 1983 pusieron a
Gustavo en la junta internacional de asesores de Pan American World Airways
(PanAm), donde convergen, entre otros, Sol Linowitz, de United Brands; Cyrus
Vance, abogado de Gulf and Western; Theodore Hesburgh, rector de la
Universidad de Nortre Dame; y Yet Keung-kan, presidente del Bank of East
Asia, de Hong Kong. Ahora se ha sumado también a sus "realizaciones" una
nueva posición en la junta internacional de asesores de la Beatrice Foods.
Los lazos de Cisneros con la combinación Carter-Vance no son nuevos. Según
fuentes en Washington, durante el gobierno de Jimmy Carter, Cyrus Vance,
entonces secretario de Estado, a menudo se valía de Cisneros como
"interlocutor" con ciertos grupos políticos de la
región. Cisneros y su viejo camarada Pedro Tinoco, hijo, hicieron desde
Caracas cuanto estuvo de su parte para impulsar el boom financiero
venezolano en Florida. Cuando Robert Graham, gobernador de ese estado y
ferviente partidario del esquema de "banca libre", llegó a Caracas en
octubre de 1980 para estimular las inversiones venezolanas en Florida,
Gustavo Cisneros y Pedro Tinoco, hijo, fueron quienes le organizaron el gran
agasajo a él y a sus patrocinadores. Pero la conexión también se extiende,
por supuesto, al ámbito financiero. Por 1978 los Cisneros adquirieron
propiedad minoritaria del Florida First National Bank de Jacksonville, la
principal integrante de una compañía tenedora de alcance estatal llamada
Florida National Bank of Florida. Puso a Tinoco en la junta directiva del
banco para representar allí el interés de los Cisneros.
Ahora, resulta que el Florida First National es un banco interesante. Es uno
de los tres bancos floridanos que encabezaron la pelea por levantar las
restricciones bancarias en ese estado hacia fines de los setentas. Tales
modificaciones de la ley eran indispensables para convertir a Florida
prácticamente en un refugio bancario para el dinero del narcotráfico.
La Florida National Banks tiene también otro rasgo muy interesante: era la
principal tenedora de la Charter Oil Company, que tenía en la junta
directiva de Florida National dos de sus directores: Edward Ball y el
presidente de la Charter, Raymond Mason. La Charter, que quebró en 1984,
alcanzó notoriedad cuando salió la noticia de que había servido como
conducto de las compras de petróleo libio impulsadas por Billy Carter, el
hermano del presidente. Ese escándalo pasó a la historia como el "Escándalo
Billygate".
Pero a Gustavo Cisneros no lo perjudicó en lo mínimo todo eso. Todo lo
contrario: en 1981, según se dice, vendió sus acciones, obteniendo de ellas
una ganancia multimillonaria.
La World Finance Corporation y el enlace cubano
Pareciera que Oswaldo Cisneros, primo de Gustavo, dirige en Venezuela mucho
más que la compañía Pepsi-Cola. Según un informe que apareció el 1 de julio
de 1984 en El Diario de Caracas, Oswaldo es el enlace de una plan para
reestablecer relaciones comerciales y diplomáticas entre Venezuela y Cuba,
con la esperanza de legitimar su calidad actual de intermediario comercial
cubano-estadounidense, en violación del embargo impuesto por los Estados
Unidos a Cuba. El Diario de Caracas sostuvo que Cisneros visitó Cuba en un
avión del a
Pepsi-Cola el 7 de junio de 1984 y que se reunió personalmente con Fidel
Castro. En una entrevista concedida el 12 de Agosto a la revista Resumen,
Cisneros no negó que hubiese viajado a Cuba, pero insistió que fue por
motivos de familia y personales, que la reunión con Castro ocurrió por "pura
casualidad" y que sólo se habló de "una serie de generalidades". Oswaldo
agregó que tenía muchos otros miembros de la junta directiva de Pepsi que
habían participado en la invasión de Bahía de Cochinos y que todo el cuento
era un intento de desacreditar sus bien cultivadas credenciales
anticastristas.
Pero hay otras cosas que le falta explicar a Oswaldo Cisneros. Su esposa, la
cubana Ella Fontanals de Cisneros, es hermana de José Fontanals Pérez,
actualmente miembro de la junta directiva del Banco Nacional de Cuba, en La
Habana, y asesor económico de Fidel Castro. Los nexos de Ella con su hermano
no son cosa del pasado; su esposo Oswaldo reconoció en su entrevista con
Resumen que él facilitó por lo menos una visita discreta de José Fontanals a
Caracas, para asistir al funeral de su madre.
Según se dice, Ella vive parte del tiempo en Caracas y parte en Nueva York,
y fuentes cercanas a la DEA informan que en esta ciudad frecuenta sitios a
donde acuden también diplomáticos cubanos, tanto en funciones como
retirados, así como narcotraficantes colombianos, entre ellos Jemel Nassel
de Lehder, ex esposa del rey de la mafia colombiana, Carlos Lehder.
Quizá el lector se pregunte cómo puede el clan anticastrista de Cisneros
departir amigablemente con los actuales diplomáticos fidelistas.La historia
de la World Finance Corporation (WFC), narrada en varias comisiones del
Congreso de los Estados Unidos, demuestra que la imbricación de las redes
castristas y anticastristas en el cálido bajo mundo de las drogas no es tan
"imposible" como quisiera Oswaldo Cisneros que creyeran los investigadores.
La WFC fue fundada en Coral Gables, Florida, por un banquero cubano en el
exilio, de apellido Hernández Cartaya. Este sujeto tenía desde el principio
algún tipo de contacto en las organizaciones de inteligencia; participó en
la invasión de Bahía de Cochinos, lo capturaron, lo liberaron, y entró a
trabajar en el Citizens and Southern Bank de Atlanta hasta que decidió poner
su propio negocio. El abogado de la WFC, cuya firma aparece en el acta
constitutiva de esa entidad, era Walter Sternling Surrey, muy bien
relacionado ex agente de la OSS, quien se quedó con la WFC hasta 1976.
Surrey era también el abogado de Ronald Stark, un terrorista que cumple
sentencia en Italia por sus vínculos con las Brigadas Rojas. Antes de sus
actividades en Italia con los círculos del narcoterrorismo Stark había sido
miembro de la Brotherhood of Eternal Love,( fachada CIA) organización que
partició en la producción de la mayoría de los alucinógenos que se
distribuyeron en los Estados Unidos a lo largo de los setenta. Esta
hermandad, con la que nos toparemos en capítulos posteriores, fue uno de los
primeros conductos del narcotráfico y el lavado de dinero sucio entre los
Estados Unidos, el Caribe y América Central.
Según varios informes, la WFC fue desde el principio una lavandería de
narcodinero. Ya en 1977 era propietaria de nueve compañías más en banco en
Miami, así como de subsidiarias en ocho países iberoamericanos. Unibank, una
filial panameña, controlaba sucursales en las Antillas holandesas, las islas
Caimán, Londres, los Emiratos Árabes Unidos y Texas. A los siete años de
existencia, la hoja de balance de la WFC arrojaba un saldo positivo de más
de 500 millones de dólares. Una mala (y posiblemente ilegal) inversión en
los Emiratos Árabes Unidos echó por tierra el grupo en 1977, le costó a los
inversionistas 55 millones de dólares y obligó a Hernández Cartaya a huir
del país con un pasaporte colombiano falso. La investigación posterior al
desplome de la WFC reveló que una subsidiaria de la que poseían el 98 por
ciento, el National Bank of South Florida, estaba involucrada en el lavado
de narcodinero, los llamados autopréstamos y varios otros abusos.
Pero antes que todo eso sucediera, la WFC había obtenido un préstamo de 2
millones de dólares del Narodny Bank de Moscú en 1975. A juzgar por las
pruebas disponibles, Hernández Cartaya había hecho más que suficiente para
merecerlo.La red WFC incluía a la escoria del bajo mundo financiero del
continente. El representante colombiano del grupo inversionista panameño de
la WFC, el Unibank, era Jaime Mosquera, banquero colombiano que fue a dar a
la cárcel en 1982 por fraude. Mosquera era contacto de Hernández Cartaya
desde que ambos trabajaron en Citizens and Southern, siendo Mosquera el
representante de ese banco en Bogotá. Una de las primeras acciones de la WFC
fue comprar un banco colombiano pequeño, el Banco del Estado, e instalar a
Mosquera como presidente. En 1975, Unibank trató de negociar un papel
estelar en un préstamo de 100 millones de dólares al instituto agrícola
Idema, propiedad del Estado colombiano, valiéndose para ello de la
influencia de Christian Mosquera, hermano de Jaime que por aquel entonces
era superintendente bancario de Colombia. Según testimonio ante la comisión
del Congreso de los Estados Unidos que investigó la maniobra de la WFC,
Hernández Cartaya era al mismo tiempo representante secreto del gobierno
cubano y se proponía usar el préstamo como incentivo para que el gobierno de
López Michelsen cooperara con Cuba en las rutas "norteñas" del narcotráfico.
El Unibank de Panamá fungía también como conducto de las compras de armas de
los sandinistas, antes de que el grupo rebelde auspiciado
por los cubanos derrocara a Anastasio Somoza en 1978. También se tienen
informes preliminares de que Unibank mediaba el canje de armas por drogas
tanto en Venezuela como en Colombia.Hernández Cartaya era un tipo versátil.
También se le acusó de financiar las actividades terroristas del notorio
grupo anticastrista de Orlando Bosch. Un funcionario de la WFC, un tal Duney
Pérez Alamo, pertenecía al grupo de Bosch y era amigo íntimo de Gaspar
Jiménez, el agente de Bosch que arrestaron en México en 1976 cuando intentó
secuestrar al cónsul general cubano en la ciudad de México. Fuentes del
gobierno mexicano citadas por Lernoux afirman que el gobierno tiene pruebas
de que la WFC pagó 50.000 dólares para que Jiménez se escapara de la cárcel,
con la condición de que Jiménez cerrara el pico en relación a la WFC.
Los nexos de la WFC con los principales narcotraficantes eran abundantes.
Los expedientes de la Dirección de Estupefacientes indican que uno de los
colaboradores más allegados de Hernández Cartaya era un vendedor mayorista
de drogas que trabajaba con la mafia de Santo Traficante. En todo caso, la
financiera Dominion Mortagage Corporation, vinculada a Traficante, registró
sus oficinas con el mismo domicilio que las de la WFC de Hernández Cartaya.
La DEA sostiene además que un empleado de la WFC llamado Enrique "Kaki"
Argomaniz era sospechoso de tráfico de drogas y armas y que es hermano del
conocido mayorista de narcóticos Alberto Argomaniz.
Oswaldo Cisneros le ratificó a la revista Resumen de Venezuela que trabajó
con Hernández Cartaya, de la WFC, pero insistió, "nunca supe, ni puedo
afirmar que Hernández Cartaya haya estado conectado" con el comercio de la
droga. Según su versión, Hernández Cartaya y Cisneros efectivamente fundaron
conjuntamente una subsidiaria de la WFC en 1975-1976; la relación duró un
año, tras el cual se acabó la relación de Hernández Cartaya con Inversiones
Fénix, y no se volvió a saber nada de ellos, supuestamente.
Pedro Tinoco, hijo: socio de Cisneros
El abogado Pedro Tinoco, hijo, representante venezolano del Banque
Sudameris, el banco de los intereses financieros jesuitas y de las compañías
aseguradoras venecianas, es socio de Cisneros en diversos negocios.
Informalmente, a Tinoco se le conoce también como "el hombre del Chase" en
Caracas, así como el contacto principal de la familia Rothschild. Gracias a
su posición como primer ejecutivo del Banco Latino de Venezuela, ocupa una
destacada posición en el llamado "Grupo Occidente", el más poderoso grupo
empresarial en la frontera colombo-venezolana, uno de los sitios más
concentrados del mundo en lo que a cultivo de drogas se refiere.Los
banqueros de Caracas pintan a Tinoco como "el banquero más listo de la
ciudad... joven, agudo y siempre en acción". También pudiera ser uno de los
más sucios. Sus vínculos con la familia Cisneros Rendiles son tales que se
los considera como un solo grupo. Por ejemplo, en 1981, Gustavo Cisneros lo
nombró presidente de la junta directiva de la cadena de supermercados
CADA.Cuando el Banco Latino decidió crear una nueva sede central en 1980,
Tinoco obtuvo el préstamo del Banque Sudameris, de la Banca della Svizzera
Italiana, de American Express International Banking Corporation y de Araven
Finance, Ltd. (asociación de la Kuwait International Investment Company,
Morgan Grenfell el Banco Consolidado de Venezuela, y el Banco Latino, del
mismo Tinoco).Tal como se ha documentado en este libro, éste es el grupo que
maneja grandes cantidades de dinero ilegal. Las oficinas de Sudameris,
American Express y las más venerables compañías aseguradoras venecianas son
omnipresentes en toda Iberoamérica. Ellas controlan el negocio de seguros y
reaseguros y otros grandes negocios relacionados. De 1981 a 1983,
Iberoamérica perdió más de mil millones de dólares en "fuga de capitales",
la mayor parte ilegales, y continúa perdiendo fondos en este momento, los
cuales se dirigen hacia el sistema financiero de ultramar. Cuentas falsas,
falsas pólizas de seguros, subsidiarias falsas que emplean falsos
consultores y fletan barcos y aviones falsos, van a cuentas bancarias de
ultramar, y después de ahí a condominios e Miami o adonde sea. Existe una
economía fantasma cuyo propósito es extraer fondos de Iberoamérica, y la
sostienen compañías mil millonarias como la Generali. Como ya anotamos, el
mismo grupo Cisneros tiene mil millones de dólares fuera de Venezuela.
Gustavo Cisneros Rendiles, Oswaldo Cisneros Fajardo, Pedro Tinoco y sus
amigos mantienen un pie en esta economía fantasma. Ellos trabajan a un nivel
bastante superior al de los meros políticos del país, a quienes se dignan
dar apoyo económico de vez en cuando para obtener un favor aquí y allá.
Continuamente se codean - quizás con un ligero estremecimiento - con los
Hernández Cartaya y la World Finance Corporation. Como ya se dijo, el
Hongkong and Shangai Bank no mantiene bolsas de heroína en sus bóvedas, ni
acostumbra prestarle dinero a los mercaderes de del interior de Tailandia
que cosechan la amapola; lo que hace es funcionar como banco central y
emisor de moneda para los cientos de bancos chinos de ultramar que sí lo
hacen. El Citibank no maneja directamente a sabiendas la fuga d apitales;
sus funcionarios del "personal bancario internacional" mantienen una pequeña
lista de excolegas que lo hacen por ellos, para que el Citibank pueda ser el
recipiente final de estos depósitos. El HongShang describe esto como "libre
empresa", y los ideólogos de la Sociedad Mont Pelerin se encargan de
elaborar las justificaciones filosóficas del caso.
Lo importante no es tanto que se atrape a Oswaldo Cisneros con las manos en
la masa, aunque eso no deja de ser divertido; más que eso, la Organización
Diego Cisneros, el Grupo Latino, y el resto de los de su calaña colaboran
con los banqueros de la orden jesuita y los bancos de liquidación de los
viejos fondos europeos para ordenar los asuntos de las naciones y sus
sistemas financieros, en tal forma que un Hernández Cartaya estará a su
disposición a cualquier hora que le truenen los dedos. En el remolino del
bajo mundo financiero, ladrones y hampones como Cartaya compiten entre sí
por las gracias de los olímpicos, quienes escogen a sus sirvientes de entre
los sobrevivientes.
Apéndice al resumen:
. Félix Salcedo y Jairo Slebi, representantes al parlamento colombiano por
el ala lopista del Partido Liberal fueron sorprendidos in fraganti vendiendo
cocaína en Venezuela. El comprador era Alberto Abello, secretario privado
del Senador de COPEI, Valmore Acevedo Amaya. El juez que se encargó del caso
por órdenes de Gonzalo García Bustillos (que ocupaba el cargo de Secretario
de la Presidencia, siendo Presidente Luis Herrera Campins) liberó a todos
los detenidos a las 72 horas.
. El 30 de abril de 1983, fueron decomisados 667 kilos de cocaina de alta
pureza, encontrados en el interior de una avioneta que había aterrizado en
Charallave, cerca de Caracas. Este avión procedía de Colombia y era
propiedad del ganadero Lizardo Márquez Pérez, militar retirado residenciado
en el Estado Táchira. Uno de los socios de Lizardo Márquez Pérez era nada
menos que el comandante regional del ejército venezolano en la frontera con
Colombia, general Italo del Valle Alliegro, quien posteriormente sería
Ministro de la Defensa de Carlos A. Pérez en su segundo período
presidencial. Era el decomiso más grande de América Latina y el segundo en
el mundo, sólo uperado
por los 800 kilos de cocaína capturados apenas unos meses antes en Miami.
Lizardo Márquez Pérez huyó a Medellín y fue detenido en los EE.UU. cuando el
10 de noviembre de 1984 intentó cruzar la frontera con Nicaragua.
. El 26 de Febrero de 1984, las autoriades policiales venezolanas
encontraron 136 kilos de cocaina de alta pureza en el interior de un avión
super king 200, propiedad del mayor retirado del ejército Francisco Ocando
Paz. Este fue detenido en Denver, Colorado y fue extraditado a Venezuela el
12 de Mayo de 1989.
. El 5 de Noviembre de 1985, la juez Kirse Rodríguez dictó auto de detención
contra el general del ejército venezolano, Pedro María Díaz Paredes, quien
había sido presidente de la Corte Marcial de la República de Venezuela. Se
le vinculaba al decomiso de 453 kilos de cocaina de alta pureza en una
carretera del Estado Falcón. Aunque siempre se declaró inocente, dos de sus
nietos fueron detenidos al tratar de pasar cierta cantidad de droga a su
abuelo, detenido en el internado judicial de Coro. Díaz Paredes pagó una
condena de siete años y cuatro meses antes de obtener la libertad por
razones de salud y avanzada edad.
. El general de brigada Alexis Ramón Sánchez Paz, quien llegó a ocupar la
dirección de inteligencia del ejército venezolano, fue atrapado por la
autoridades norteamericanas, a principios de 1992, cuando intentaba negociar
50 kilogramos de cocaina. El caso de este general es particular, puesto que
su afición por las drogas era harto conocida. Sin embargo lo detuvieron
pocas horas después del intento de golpe del 4 Febrero, al parecer para
utilizarlo como argumento contra las fuerzas armadas, en momentos en que la
popularidad del Carlos Andrés Pérez había caído a menos del 10%, contra el
90% del teniente coronel Hugo Chávez Frías.
. El 12 de Septiembre de 1992, otro caso escandaliza al país. Se conoce que
desde 1990, la Dirección de Inteligencia Militar vigilaba a oficiales de las
Fuerzas Armadas de Cooperación (Guardia Nacional). Uno de los oficiales
investigados es el general de brigada Ramón Benigno Guillén Dávila, oriundo
de Tovar, estado Mérida, Jefe de la División antidrogas de la Guardia
Nacional. Varios cargamentos de drogas, que en conjunto llegaban a superar
los 1500 kilogramos de cocaina, eran la prueba del delito.
. El 14 de Julio de 1991, dos cubanos anticastristas, Lázaro Rogelio Ugarte
Bresslau (quien llegó a Venezuela como enlace entre la CIA y el SIFA en
1969) y Orlando García Vasquez (probablemente nombres falsos), que se
desempeñaban como "asesores" de seguridad de Carlos A. Pérez con sueldos de
2800 dólares mensuales, fueron acusados por un funcionario de la Dirección
de Inteligencia Militar, Osmeiro Carneiro de estar vinculados a varias
estafas al Estado venezolano, de la voladura del avión cubano (ocurrida en
1976 y que produjo la muerte de 72 atletas cubanos), el asesinato de
personalidades políticas en Caracas, Maracaibo y Maracay (Luis Núñez
Tenorio, Alberto Aguiar Serradas y Mateo Huizi, entre otros), además de
estar vinculados con el narcotráfico. Ambos salieron del país de la mano de
Carlos Andrés Pérez no sin antes haber llenado sus bolsillos con dólares de
la partida secreta.
. El 23 de Enero de 1991, efectivos de la Guardia Nacional decomisan en la
alcabala de Peracal un cargamento de 621 kilogramos de cocaina pura dentro
de un camión. El camión era conducido por Silvestre Mario Schillachi, un
italiano, nacionalizado norteamericano. Este
señor confesó que la droga debía entregarla a Edwin Rincón. Durante el
allanamiento de la residencia de Edwin Rincón se decomisa un automóvil de
lujo, marca BMW, que de acuerdo al Registro Automotor Permanente (RAP)
pertenece al general Herminio Fuermayor, ombrado Director de Inteligencia
Militar por el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez. El general Herminio
Fuenmayor "explicó" que el auto pertenecía al empresario zuliano Ivan
Camacho Fernández, socio mayoritario del Grupo Colón y que fuera acusado por
Carneiro de ser "el capo de la droga en el Zulia". Carlos Andrés Pérez no
tuvo otro remedio que pedirle la renuncia al General Fuenmayor, quien reside
en el país, trabajando por su cuenta y ayudando, con declaraciones e
investigaciones de todo tipo, a su amigo del alma, a su protector y
benefactor, el Presidente Pérez.
La conexión cubana
Por conducto de Ernesto Samper Pizano, coordinador de la campàña
presidencial de Alfonso López Michelsen en 1982, el narcotraficante
Carlos Enrique Lehder aportó grandes cantidades de dinero a la causa de ese
ex presidente colombiano.Al parecer, Lehder también trabajó para los cubanos
por mediación de Robert Vesco quien fue testaferro de la mafia rusa. Los
servicios de inteligencia estadounidenses afirmaban que Lehder y Vesco eran
los proveedores más importantes de cocaína para los Estados Unidos. La
revista Forbes señaló en su edición del 4 de Septiembre de 1984:"La
autoridades federales tienen la certeza de eque Vesco es el cerebro de lo
que parece ser un gran comercio en doble sentido entre Cuba y el continente
norteamericano. Las actas de los juicios federales de narcóticos en Florida
y un caso que surgió en Tejas, al que se aplicó la ley sobre comercio con el
enemigo, parecen sustanciar esa conclusión. Hasta ahora han muerto cuatro
personas vinculadas con Vesco, a medida que siguen acumulándose las
coincidencias. Esto no es una pesadilla cualquiera. Se dice que las
operaciones de Vesco se realizan con la total cooperación del servicio de
inteligencia cubano. Vesco ayuda a organizar los cargamentos de heroína,
cocaína y marihuana de Sudamérica a Cuba, allí los pasa a lanchas y
avionetas pequeñas, y los despacha a los estados Unidos y Canadá".
Mario Lopez Ibañez

1 Comments:
Vean es noticia que venevision esconde, POR QUE?
http://www.projectyes.org/video/clips/TelemundoCorinaCisnerso.php
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